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Hacer lo que tiene sentido, hacerlo bien y vivir bien de ello.

Taller sobre las posibilidades de desarrollar una actividad que tenga sentido para uno mismo, hacerla bien y vivir bien de hacerlo aunque las circunstancias no sean propicias. La foto no es buena, pero es la única que tengo permiso para publicar.

Una de las actividades de la semana pasada fue dar un taller en el Centre Cívic Vicenç Bou de Platja d’Aro. El tema era ¿Qué puedes hacer para cambiar tu situación cuando las circunstancias no son propicias? Los participantes eran 60 personas muy diversas. Fijándome en la dimensión “situación laboral” había funcionarios municipales, empleados municipales con contratos temporales, autónomos, microempresarios, temporeros en el paro hasta que se abra la temporada veraniega, personas que llevan mucho tiempo en el paro, algunos sin papeles, estudiantes, jubilados, … Si me fijo en la dimensión “étnico-cultural” había personas con raíces en cuatro continentes: Europa, Asia, África y América Latina. Si me fijo en la dimensión “nivel de estudios” había desde personas con estudios superiores hasta algún analfabeto. El gran desafío era entonces adecuar los contenidos, la forma de comunicarlos y el diseño del taller a la enorme diversidad presente en la sala, que en realidad era un microcosmos del municipio de Platja d’Aro.

Diseñé el taller, de tres horas de duración, en cinco fases, cada una con varias actividades:

  1. Introducción:
    • Yo me presento y cuento cómo he llegado a construir mis razonamientos en torno a este tema.
    • Comparto el contenido conceptual, entreverado de mi experiencia personal.
  2. Diálogos estructurados entre los participantes sobre:
    • compartir sus experiencias en torno al tema.
    • explorar juntos sus insatisfacciones y sus anhelos profesionales.
    • Aproximarse a lo que podría ser su vocación.
  3. Los presentes hacen un sociodrama viviente asumiendo que en la sala hay un microcosmos de la realidad social de Platja d’Aro.
  4. Diálogos estructurados sobre las consecuencias que implica la posición que cada uno ocupa en la realidad social, para las posibilidades de desarrollar una actividad profesional/laboral/comercial que alinee vocación, profesión y calidad de vida.
  5. Rueda final muy estructurada en la que todos los que quisieron tuvieron la oportunidad de compartir ante el pleno cualquier reflexión que se les ocurriese.

El taller cumplió con creces las dos demandas que el cliente (el ayuntamiento de Platja d’Aro) me hizo al contratarme:

  • Los participantes recibieron inspiración para escuchar la voz de su vocación y desarrollar una actividad profesional/laboral/comercial que les permita hacer lo que tenga sentido para uno mismo, hacerlo bien y vivir bien de ello
  • Los participantes dialogaron sobre un tema que tiene implicaciones sociales y profesionales profundas cruzando barreras que normalmente separan a los grupos sociales.

Este taller supuso para mí  la reconexión con un área de actividad profesional a la que me dediqué a finales de los 90 en Suecia. La reconexión me produjo desasosiego al revisitar una fase de carrera profesional muy dura, llena de desafíos y esfuerzos. También me produce una enorme satisfacción ver que mis experiencias de entonces son útiles en otro tiempo y otros lugares. Me siento agradecido a Gloria, Sandra y Josep, del Centre Cívic Vicenç Bou, por la oportunidad que me ofrecieron.

La foto que acompaña a esta entrada no es buena, pero es la única en la que no se reconoce a ninguno de los participantes.

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Recuperando la práctica de la paz

Este fin de semana hemos traído de Munich a Benedikta Deym-Soden para que enseñase los rudimentos de la mediación en la quinta y penúltima sesión del segundo módulo de la formación en Desarrollo de Organizaciones y Sistemas con enfoque Gestalt – Sistémico.

Este segundo módulo tiene como objetivo que los alumnos aprendan a ser eficaces y eficientes a la hora de introducir cambios en las organizaciones y sistemas en los que intervienen, sea como ejecutivos, como directores de proyecto, como consultores (internos o externos) o como agentes de cambio social.

Durante las tres primeras sesiones he dirigido todos mis esfuerzos para conseguir que este grupo de alumnos tuviera la experiencia de trabajar juntos estando intensamente enfocados en la tarea y simultáneamente en profundo contacto con su común humanidad.

La experiencia de trabajar así transformó profundamente mi motivación y me indicó, a mediados de los 90, la dirección que mi trabajo de consultor tomaría. Desde entonces he visto una y otra vez cómo esta experiencia transforma a las personas, que a partir de ese momento la convierten en parte integral de su trabajo, intentando recrearla sea el que sea el ámbito en el que desempeñan su labor profesional.

Durante las tres primeras sesiones con este grupo he frenado mis impulsos y sus peticiones de enseñarles métodos y herramientas. He centrado todas mis intervenciones con un sólo fin: que los alumnos vivieran esta experiencia. Mi convencimiento, basado en la experiencia, es que los métodos y herramientas se convierten en meros instrumentos y manipulaciones en manos de profesionales que carecen de confianza en que las personas llegarán a los mejores resultados posibles si se les deja. Esta confianza no se desarrolla más que de una forma: siendo arte y parte de un colectivo en el que se trabaje intensamente enfocados en la tarea y simultáneamente en profundo contacto con la común humanidad.

Este momento mágico se produjo en este grupo a finales de la tercera sesión en abril de este año. La cuarta sesión se centró en que los alumnos se entrenasen en hacer intervenciones que contribuyeran a que este clima de trabajo se afianzase y se convirtiese en una cultura organizacional utilizando, ya sí, las herramientas y métodos que enseño, y otras que ellos puedan haber adquirido en otros sitios. Esta sesión fue para ellos una profundización de la experiencia de que ellos mismos eran capaces de llegar a los mejores resultados sin intervención de ningún jefe ni profesor, en este caso yo.

Pero no todo puede ser agua de rositas. Lo alumnos se están entrenando en ser agentes de cambio, y por lo tanto han de saber de conflictos y su resolución. No hay cambio sin conflicto ni resolución de conflicto sin cambio. Por eso trajimos a Benedikta Deym-Soden.

Es una maravilla verla trabajar y ver cómo su arte va llevando a las personas a entender visceral-, emocional-, intelectual- y espiritualmente la naturaleza del cambio y del conflicto. Cómo consigue, con su actitud, métodos y técnicas, no sólo enseñar a mediar en conflictos en organizaciones, sino también a despertar la esperanza en el ánimo de personas profundamente afectadas por conflictos sistémicos prolongados y dramáticos como el de Sudáfrica o el de España, el país Vasco, Cataluña, la memoria histórica, …

Por mi parte, se han cerrado varios ciclos, y probablemente abierto otros que aún no acierto a discernir.

En 1997, la primera vez que vine a Cataluña, subí a Montserrat con Benedikta. Allí tuve la experiencia espiritual más fuerte que he tenido nunca. No religiosa. Tampoco mística. Fue simplemente la primera vez que me paré a escuchar la voz de mi vocación en vez de buscarla con denuedo fuera de mí. Y lo que mi vocación me decía era que mi trabajo consistía en la práctica de la paz. Algunos años más tarde leí con avidez y maravillado el libro de Harrison Owen con el mismo nombre. Allí en Montserrat decidimos Benedikta y yo que algún día trabajaríamos juntos por la Paz. Y aquí estábamos este fin de semana, 13 años más tarde, al pie de Montserrat, ella trabajando y yo traduciéndola.

Cuando cae en mis manos el diario publicado de alguien, suelo mirar lo que escribieron el día que yo nací. Una de las entradas que más impacto han tenido en mí fue lo que Dag Hammarskjöld, “Mr. H.” secretario General de la Naciones Unidas en los 50, escribió en su diario ese día: “ Reconocerás la vida y serás reconocido por ella a la medida de tu transparencia – es decir, según tu capacidad de desaparecer como fin y permanecer como simple medio”. Desde que leí la frase por primera vez (en sueco) la he usado para guiarme en mi trabajo con mi estilo de liderazgo. La historia de cómo cayó en mis manos un facsímil de la única versión en castellano que existe de ese diario (“Marcas en el Camino, diario íntimo de Mr H”. Seix-Barral, Barcelona 1965) tiene también que ver con los ciclos que se cierran o abren con el taller de Benedikta el fin de semana pasado.

Estaba yo trabajando en Nicaragua preparando un proceso participativo con el equipo directivo de una organización europea. Poco antes de que yo llegase había celebrado Suecia sus 200 años de Paz con una recepción en la embajada en Managua. La embajadora Eva Zetterberg quiso hacer un regalo a los asistentes, y se le ocurrió una copia del diario de Dag Hammarskjöld. En varias ocasiones escribió a Seix- Barral para pedirles ejemplares, pero nunca recibió respuesta. Cuando faltaban pocos días para la recepción pidió a una imprenta en Managua que le hicieran una edición facsímil pirata. Antes de la recepción se enteró el ministerio de exteriores sueco, prohibió la distribución y ordenó la quema de la tirada. La embajadora se quedó con algún ejemplar como recuerdo personal. Cuando nos conocimos conversamos sobre nuestras motivaciones. Al oírme hablar de mi vocación de la práctica de la paz me regaló el último que le quedaba.

El fin de semana pasado, al hacer de traductor a Benedikta, tuve la oportunidad de entrenarme en ser medio y no fin. Me gustó la experiencia, aunque a priori creí que me iba a resultar difícil soltar el control e un grupo con el que he trabajado casi un año, y ser simplemente medio de Benedikta. Es prueba de que el trabajo de todos estos años no ha sido en vano.

No discierno nítidamente los ciclos que se abren, pero sí intuyo que la etapa que se abre tiene que ver con presentarme aún más transparentemente como un consultor que trabaja  enfocado a la tarea que cada proyecto requiera, abriendo espacios en los que las personas puedan ser plenamente humanas. Lo que es lo mismo, un consultor cuya misión es practicar la paz en su día a día.

Me he dado cuenta de que desde que me vine a España hace dos años me ha dado miedo hablar abiertamente de la práctica de la paz. Va siendo hora de recuperarla como valor central de la marca Moliní, aunque sea con miedo.

Conexiones, re-conexiones y despedida.

Ayer me escribió Jonno Hanafin comunicándome la noticia de que Claire Stratford había muerto. Jonno y Claire, junto con Ed Nevis,  fueron mis profesores en los 90, en la formación en Desarrollo de Organizaciones y Sistemas Internacionales que imparte el GISC – Gestalt International Study Center. Esa formación supuso un cambio radical en mi forma de hacer consultoría y de actitud ante mi trabajo. Claire siempre fue un modelo al que me remitía en los escasos momentos de mi trayectoria profesional que he dedicado a cultivar la compasión como actitud en mi trabajo. Hace unas semanas, la última vez que estuve en contacto con Claire con motivo de su decisión de no tratarse el cáncer que le habían diagnosticado, me mandó el siguiente mail:

” Eugenio, una últimas palabras antes de irme: no corras delante de los toros ni los lidies”.

Esta frase, aparentemente críptica, no lo es tanto. En una sesión de coaching con ella en los 90 (antes de que el coaching se llamase coaching) me hizo ver los aspectos negativos del dicho castellano de ¡Al toro por los cuernos!, actitud con la que yo hasta entonces (y aún más frecuentemente de lo que me gustaría) me había enfrentado a mi trabajo en general y a los clientes. Cuando ese mensaje me llegó hace unas semanas, estaba a punto de entrar en la sala con un grupo de altos directivos de la Caixa. Su mensaje me hizo darme cuenta, una vez más, de que entraba a trabajar con esta actitud. Al darme cuenta pude cambiarla y entrar no a correr un encierro ni a torear, sino a tener una conversación. El taller fue como la seda. Gracias Claire. Espero que mi gratitud te llegue “wherever you are”.

Dentro de unas horas voy al Aeropuerto de Barcelona a buscar a Benedikta Deym – Soden. Benedikta ejerce consultoría en Desarrollo Organizacional desde Deym – Soden Consulting y enseña mediación en DESOSTA Mediation. Benedikta viene para enseñar en la formación en Desarrollo de Organizaciones y Sistemas que he puesto en marcha, la primera en España que enseña este trabajo desde una perspectiva Gestalt – Sistémica. Hoy y mañana lo vamos a dedicar a preparar las sesiones de formación que tendrán lugar de jueves a domingo. Me hace mucha ilusión trabajar con ella estos días. Intento entrar en la colaboración con la actitud del aprendiz.

Benedikta y yo nos conocimos en la formación en la que Claire era profesora. También nos formamos juntos en Noruega en “Reconciliación sostenible en Sociedades divididas”, una formación organizada por el Norsk Fredssenter e impartida por John-Paul Lederach. John-Paul Lederach es catedrático en la Eastern Mennonite University y escritor de numerosos libros sobre resolución de conflictos. Alguno hay traducido al castellano y me consta que en algunas ocasiones ha venido a Euzkadi para enseñar mediación. Uno de mis sueños es algún día irme a la Eastern mennonite University de mayo a Septiembre para participar en la Universidad de verano por la Paz.

Los Mennonitas son una variante de los cuáqueros que no hacen ningún tipo de proselitismo. Su única misión es la e trabajar por la paz. Me los he encontrado en varias ocasiones en América Central y en el Sur de África, y en alguna ocasión he tenido la oportunidad de verlos en acción en algún proceso participativo que he diseñado y facilitado. La primera vez que trabajé con un grupo de ellos me llevé una sorpresa: empezamos las reuniones en diversos grupos en la misma sala. Las discusiones se animaban en todos los grupos en la sala, menos en uno que estaban totalmente en silencio. Mi ansiedad empezó a subir ya que interpreté su silencio como resistencia pasiva e la peor clase. Cuando les pregunté, me dijeron que estaban esperando a que el espíritu santo llegase a su grupo porque nunca empezaban una reunión sin su presencia. ¡Oh sorpresa! Una vez más aprendí que las cosas no suelen ser como pienso y que mejor trabajar desde una actitud de curiosidad que una de certidumbre. Viéndoles trabajar tan eficaz y eficientemente tras sus minutos de meditación y oración me convenció de las bondades del silencio fértil antes de pasar a la acción. Sin ser cristiano, admiro profundamente el trabajo de los mennonitas y  su voluntad de hacerlo desde el anonimato y sin proselitismo.

Creo que estos días trabajando con Benedikta (que no es mennonita) pueden servirme para re-conectar con el trabajo de resolución de conflictos y reconciliación en sociedades divididas que abandoné hace unos años para dedicarme a la participación. Aunque la participación y la resolución de conflictos son dos caras de la misma moneda, la posibilidad de trabajar desde la arrogancia es mayor  en el primero que en el segundo.

Trabajar en el Multiverso: una cuestión de valores y actitud

En mi trabajo me muevo en realidades múltiples. La capacidad de navegar en este Multiverso es un tema que me apasiona y del que tratan todas las entradas en este blog que encontrarás si buscas los tags de competencia multicultural y similares. Especialmente sobre el Multiverso he escrito estas dos entradas: Pasmados ante el Multiverso y El Capitán Trueno en el Multiverso

Esta capacidad de navegar en el Multiverso no tiene mucho que ver con métodos, técnicas o herramientas. Es una cuestión de valores y actitud. El valor central que me permite trabajar en múltiples realidades es el convencimiento y la experiencia personal de que en todas las realidades las personas hacen lo que quieren cuando quieren. Y si no les es posible hacerlo, resisten. La actitud consecuencia de este valor es la de confianza en que las personas encontrarán las mejores soluciones posibles que las condiciones les permitan en cada momento. Con este valor y actitud, mi tarea consiste en crear las condiciones necesarias y suficientes para que las personas canalicen sus actividades en la misma dirección. Si quieren.

Sólo desde estos valores y con esta actitud tienen sentido los métodos, las técnicas y las herramientas que uso y enseño. De otro modo se convierten en mecanismos muy sofisticados para la manipulación de las personas, por muy enmascarado que esté tras aparentemente benignas intenciones.

Con esta actitud, en un período de cuatro semanas habré trabajado en realidades tan dispares como éstas:

  • La semana que viene iré a Palma a trabajar con Pep Lluis Vidal, Director General de Brújula Tecnologías de la Información. Es uno de los clientes con los que más a gusto he trabajado en España, y su empresa ha sido galardonada con todos los premios posibles. Es, desde mi punto de vista, un modelo a seguir.
  • También en Palma trabajaré con La Sonrisa Médica para ayudarles a sentar las bases de su estrategia para un nuevo período que se abre. He trabajado con ellos antes y es toda una aventura trabajar en la misma sala con payasos, banqueros, empresarios, administradores, médicos, enfermeras, administradores de hospitales, …
  • Ayer estuve hablando en un evento de CIOnet – España en Barcelona. Cionet es una red internacional on-line y off-line para IT-managers y Chief Information Officers. Jaime Izquierdo de Competencias 2.o me recomendó a Mona Biegstraaten, la coordinadora para España de CIOnet y anfitriona del evento. Además de hablar yo, también hablaron Pedro Rojas de “Senior Manager” (sorry, en el momento de escribir no funciona su web), Vicente Franco que habló del software BlueKiwi, y Ricardo Míguez responsable de Social Software para el sudoeste Europeo en IBM. Moderador fué Jaime Izquierdo. Me resulta curioso que también los eventos organizados por y para gente que se dedica las redes sociales se organizan tan tradicionalemnet como presentaciones magistrales y mesas redondas que son siempre cuadradas. Aparte de eso el intercambio entre los panelistas y con el público (no me atrevo a calificarlo de discusión, ni de debate ni de diálogo) fué de lo más interesante y los contenidos inteligentes.
  • La semana pasada estuve trabajando con el CRIF “Centro Regional de Innovación y Formación” de la comunidad de Madrid, interviniendo en unas jornadas de calidad en la enseñanza. Aparte de mi intervención el otro día, los días 6, 7 y 8 de julio impartiré allí un taller para directores de centros de enseñanza sobre “Gestión y facilitación de procesos de cambio en sistemas complejos”.
  • Anteriormente pasé dos días en Girona trabajando en red con algunos consultores artesanos de #redca. Sobre esta experiencia escribí este post.
  • Durante dos días estuve supervisando a alumnos del tercer año que se están formando en Terapia Gestalt en la  escuela Gestalt Barcelona. Me gusta trabajar de vez en cuando con alumnos de terapia ya que es mi antigua profesión, que dejé a mediados de los 90 para dedicarme al trabajo con Organizaciones y Sistemas. El enfoque Gestalt (que no la terapia Gestalt) es uno de los dos pilares teóricos sobre los que se asienta en mi trabajo con Organizaciones y Sistemas. El otro pilar teórico es el enfoque sistémico.
  • Hace tres semanas dirigí una sesión de tres días con los alumnos de la formación en Desarrollo de Organizaciones y Sistemas con enfoque Gestalt Sistémico que he puesto en marcha junto a Sílvia Esteva y Teresa Barbena. Estoy ya preparando la siguiente sesión que será del 1 al 4 de julio. Para esa sesión traemos a Benedikta Deym Soden, de Deym-Soden Consulting, formadora de mediadores en DESOSTA, y ex presidenta de la asociación alemana de mediadores para que enseñe a los alumnos los entresijos de la mediación. Benedikta y yo somos compañeros de formación (1996 – 97) en Desarrollo de Organizaciones y Sistemas Internacionales que imparte el Gestalt International Study Center.
  • De la mano de Belén Sandoval (sorry, su web está en construcción) estuve con la gente de EUROFORUM en El Escorial. La conversación con Juan Vindel, Gemma Gonzalez y Teresa Sáenz- Benito sobre las posibilidades de hacer algo juntos fué interesante y prometedora.
  • En Estocolmo he tenido hace tres semanas una reunión con la Radio sueca en la que me anunciaron su interés en llevarme a un proyecto en Vietnam ( lo anuncié el 28/5 aquí) y he cerrado el proyecto sobre limpieza de residuos tóxicos en el Báltico sobre el que he escrito el 3/2, el 23/2,  24/2, 12/4, 13/4, y el 16/4
  • En Berlín me embarqué en la aventura de montar un Open Space on Open Companies en Barcelona para febrero del 2011. De esto escribí aquí. Es un proyecto que me ilusiona mucho pero en el que no empezaré a trabajar seriamente hasta después del verano.
  • He tenido varias reuniones de trabajo con Iranzu Goicoechea, la coordinadora de Consultores sin Fronteras.

Brillar con luz propia en red

Tuve el placer de pasar el jueves y viernes pasado en Girona con varios consultores artesanos de #redca. Allí estábamos  Alberto, Anna, Amalio, Asier, Manel, Miquel, Nacho, Jose Miguel, Jose Manuel, Silvia y yo. Eché de menos a algunos de los creadores de la Declaración de Consultoría Artesana que no pudieron venir: María Jesús,  Alfonso y Julen

Un conjunto de personas que funcionamos en red nos hemos configurado durante dos días en comunidad de práctica.  Hemos trabajado juntos aprendiendo de nuestros errores y celebrando los aciertos. Hemos partido de objetivos muy diversos y permitido que la convergencia en los resultados emergiera del trabajo, no del consenso. Hemos contribuido cada uno desde su experiencia y conocimientos sin diluirnos en un fondo común.

Para que esta fantástica experiencia fuera posible hemos tenido que contrarrestar la tendencia por defecto a configuranos en grupo o en jerarquía. El grupo, que en su lado luminoso nos ofrece identidad y pertenencia, en su lado oscuro nos exige homogeneidad y mediocridad. La jerarquía, que en su lado luminos nos ofrece orden y dirección, en su lado oscuro nos exige obediencia y sumisión.

 La única razón por la que las personas construimos grupos y jerarquías en las que dominan el lado oscuro es que estamos enfermos de grupitis y jerarquitis. Así nos han educado: a aceptar la mediocridad a cambio de ser arropados y la sumisión a cambio de seguridad. A lo que no nos han entrenado es a vivir con el vértigo que sentimos ante la autonomía y la responsabilidad absoluta, el “vértigo de la libertad” que escribía Kirkegaard.

La red es la configuración en la que somos plenamente humanos ya que hace posible que encontremos identidad y dirección sin renunciar un ápice a nuestra autonomía. La red es la única configuración en la que es posible brillar con luz propia al mismo tiempo que otros también lo hacen. (Gracias Nelson)

Proyecto en Vietnam que vislumbro en el horizonte

Hoy he comido con Ingela Ekblom, estratega de RRHH en la Radio sueca. Ingela me ha encargado numerosos proyectos desde 1999, cuando era la responsable de impulsar la diversidad, la igualdad y la conciliación enla Radio Sueca.

En 2005 pasó a trabajar con el programa SRMDO que la Radio Sueca tiene en marcha para apoyar el desarrollo de radiotelevisiones al servicio del público en países en vías de democratización. Desde entonces me ha encargado que intervenga en este programa. Los primeros ías de cada edición para crear entre los partiipantes un equipo multi de alto aprendizaje. Al final de cada edición para hacer una recogida participativa que reforzase los aprendizajes individuales de cada uno de los participantes. He escrito en varias ocasiones sobre mis intervenciones en este programa, que considero aún ser uno de los que sentido tiene de todos en los que  he intervenido. Al final de esta entrada pondré los enlaces a todas las entradas sobre  mis intervenciones en SRMDO.

El programa, en su primera fase, traía a Suecia cada año a 40 managers de radio de países en vías de democratización durante un mes. Los grupos eran multi ya que se juntaban participantes de muchos países. Ahora ha pasado a su siguiente fase, que consiste en ir a los países y hacer allí equipos de periodistas y managers enfocados a hacer una radio al servicio del público. Ingela ma ha contado hoy que lleva programas en Jordania, Mongolia, Namibia y Vietnam, y me ha anunciado que están pensando en contratarme para que colabore en el programa que lleva en  Vietnam.

Aún en el  caso de que no llegue a concretarse, me hace mucha ilusión que piensen en mí. Aunque también me asusta ya que, como escribí en esta entrada, mi única experiencia de inmersión cultual en el sudeste asiático (Kota-Kinbalu, Borneo, Malasia) me provocó un shock cultural del que aún no sé si he salido. Pero no podré saberlo hasta que me sumerja en esa cultura otra vez. Además Vietnam no es Malasia ni Borneo.

Las entradas anteriores son:

Desarrollando una radio al servico del público en países en vía de democratización

Preparando el taller para directivos de radio

Public Service Broadcasting 1: de cuadrado a círculo

Public Service Broadcasting 2: desarrollando un clima de alto aprendizaje

Public Service Broadcasting 3: ¿Hay grupos sociales que son más público que otros?

Public Sevice Broadcasting 4: ampliando la zona de confort

Public Service Broacasting 5: algunas fotos de ayer

Public Service Broadcasting 6: tensiones sobre necesidades básicas

Public Service Broadcasting 7 y último

Ni viaje sin cambio, ni cambio sin viaje

He llegado a Malmö a las 06:00 de hoy sábado tras pasar una noche infame de autobús. Desde Malmö he cogido el tren hasta Copenhague, donde estoy esperando hasta las 16.00, hora a la que saldrá el autobús que me llevará hasta Hamburgo.

Habiendo encontrado unos servicios potables y desayunado, me ha desaparecido el mosqueo y empiezo a ver lo positivo en el contratiempo: hoy hace seis meses que Sílvia y yo nos casamos. Mañana viene a París en coche a buscarme, donde celebraremos desayunamdo o comiendo, antes de volvernos para Girona.

Ahora estoy sentado en un cafäe en el que tienen wi.fi gratis www.thecloud.net. Tomando un café recuardo algunos viajes que han supuesto cambios profundos en mi forma de entender al mundo y a mí mismo.

A los 9 años (1966) mi padre, muy previsormente, me mandó por primera vez a Inglaterra a aprender inglés. Por aquella época no salía casi nadie de España y en el ambiente social en el que mi familia se movía (clase media madrileña pilarina y mojigata) era impensable exponer a un chaval los impíos. Recuerdo el miedo en el ferry que iba de Bilbao a Southampton sin conocer a nadie. También recuerdo la primera vez que probé el ketchup, la hamburguesa, los huevos fritos con bacon y judías con tomate dulce, los chicles Wrigley’s, … Pero más vívidamente recuerdo el golpe, igual de transformador que los que Don Juan le daba a Castaneda en la espalda, que suposo darm cuenta de que las cosas podían ser de otro modo. Y entonces supe que no iba a vivir en España toda mi vida.

Las navidades del 67 (10 años) hice un viaje con mi padre a las Hurdes. Este viaje también me impresiónó ya que fue la primera vez que veía la pobreza desde otro sitio que la caridad. Recuerdo la noche que pasé en un saco de dormir en el coche aparcado delante del Cottolengo de la Fragosa y la marcha en asno (no había más que una senda) a la alquería y el Chorro de el Gasco. Creo que en ese viaje se fundó mi gusto por los viajes en coche sin rumbo fijo, a ver lo que descubro. Así he recorrido Europa tres veces: una con mi hijo, otra solo y otra con Sílvia).  Espero poder seguir haciéndolo. Mi sueño ahora es dar la vuelta al Mediterráneo en coche. Todavía no he empezado a planearlo, pero todo se andará. 

Septiembre del 79. Salí de Madrid para  Estocolmo con 20.000 pesetas en el bolsillo y billete de tren de ida. El viaje duró 30 años. Todos los comentarios sobre cómo este viaje me ha transformado serían superficiales a no ser que fueran del tamaño de un libro.

En el 97 estuve en USA, donde tuvo lugar una de las sesiones de la formación “International Organization and Systems Development” en la que participé. En esa sesión explotó un conflicto entre los participantes israelitas y alemanes que a punto estuvo de hacer imposible continuar la fromación. La experiencia de inmersión en una comunidad de práctica que podía seguir siendo operativa a pesar de la presencia en la sala de los seis millones de muertos y del dolor de las personas de las dos naciones es una de las más transformadoras que he vivido.  Me permite trabajar enfocado en la tarea en medios conflcitivos y turbulentos, sin por ello tapar lo que haya.

Esta experiencia me sirvió de mucho el período a pricipios de los 2000 en el que viajaba a menudo a trabajar en Zimbabwe y Sudáfrica, ayudando a organizaciones europeas a construir equipos multi de alto redimiento y redes multi-actores. Estos procesos se daban con el apartheid como trasfondo siempre presente. Estoy muy agradecido a Nathaniel Mjema, compañero tanzano de la formación de la que acabo de escribir, que por aquel entonces vivía en Pretoria. Me recibió con los brazos abiertos todas las veces que le llamé desesperado por no entender las razones por las que el trabajo no iba hacia delante. En estas sesiones de coaching improviado, siempre me decía lo mismo: “estas son la secuelas del apartheid”. En una ocasión me invitó a cenar en una ostrería de Pretoria. Nunca se me olvidará cómo los camareros blancos, de la forma a la que recurren los que se tienen por más para menospreciar irreprochablemente a los que a sus ojos valen menos, le recordaron a Nathaniel su sitio. Tampoco se me olvidará mi impotencia de no saber qué hacer a pesar de ver lo que estaba sucediendo.

La sensación de impotencia también es grande cuando veo cómo las secuelas de la guerra civil española todavía colean y afectan el rendimiento de los equipos y el bienestar de las personas en España. No hay gran difeencia entre lo que veo en España y lo que he visto con los israelitas y los alemanes; con los blancos y los de color en en sur de África, y más tarde, con los europeos expatriados en América Central, los blancos centroamericcanos (nicaragüenses guatemaltecos y hondureños) y los inditos como allí decían.

Por último recuerdo el viaje de vacaciones a Borneo en el 2004. Llevaba yo años trabajando con comunicación intercultural, apoyando el desarrollo de equipos multi de alto endimiento y formando en desarrollo de competencias multiculurales. A pesar de ello, no se me olvidará cuando, dando un paseo por el mercado de Kota-Kinabalu, entré en la barrena del “shock cultural”. No pude hacer nada para contrarrstarlo a pesar de darme cuenta en tiempo real de cómo los síntomas iban apareciendo (me están mirando todo el tiempo, no entiendo nada, no sé pedir comida, no sé si me sonríen por amabilidad o porque me quieren sacar algo, …) A mi vuelta, y reentrando en mi zona de confortabilidad, aprendí dos cosas: 

1)      nunca dar por sentado que ya sé de qué va la cosa porque en cualquier momento puedo entrar en un contexto en el que no entiendo nada y que para entenderlo tenga que poner entre paréntesis todo lo que creía saber.

2)      Me faltaba una fase más en el modelo que había desarrollado para describir el proceso de desarrollo de competencia multi. Me faltaba la maestría, que supone una actitud sostenida de curiosidad ante cualquier sorpresa que te incomode. Es la actitud que se resuem en una exclamación y una pregunta:  “¡Que interesante! ¿Podrían explicarme lo que significa?”

Bueno, esto es para lo que da una mañana en Copenhague. A ver si puedo escribir algo más desde los diversos autobuses. Si no, hasta la vuelta.