La participación radical y la otra

por Eugenio Moliní

En vista de los acontecimientos en Túnez, Egipto (y la que se está cociendo en Jordania) creo necesario hacer una aclaración que nunca he hecho en el blog, aunque sí en el libro que estoy escribiendo: la participación genuina de la que escribo a menudo en este blog es potencialmente transformadora pero no es radical.

Plaza de Al Tahrir en El Cairo durante las revueltas ayer.

Para que un proceso participativo sea radical es necesario que haya una oleada espontánea de personas que se alcen a favor de un futuro mejor y en contra del poder establecido que les impide construirlo, y al que no quieren someterse más. Es decir hace falta una revuelta. Lo que estamos viendo en la orilla sur del Mediterráneo es participación radical.

Esto es otra cosa que lo que hasta ahora he llamado “participación genuina”, que va de abrir procesos en los que las personas puedan ser plenamente humanas mientras trabajan en una tarea común, dentro de un encuadre determinado a priori por una jerarquía. Si se diseñan bien estos procesos, se conseguirán resultados espectaculares al mismo tiempo que se transformará la percepción que las personas tienen de sí mismas, el clima de trabajo, el estilo de gestión y liderazgo. Probablemente tenga impacto profundo en la estrategia de la organización, pero nunca subvertirán radicalmente las estructuras de poder en la empresa u organización.

Siguiendo los acontecimientos a través de Al-Jazeera, (gracias por la foto) me ronda cada vez más la idea de que debería buscar otro nombre para lo que hasta ahora he llamado participación genuina ya que también en la revuelta participan las personas genuinamente. ¿Se le ocurre a alguien alguna idea?

Sala preparada para reunión participativa sobre la reordenación urbanística de un barrio.