La fertilidad del silencio /2

por Eugenio Moliní

Me estoy preparando para volver a mi vida cotidiana tras mi retiro en el Santuario de Lord. Recogida ya la habitación en la que he vivido y trabajado estas cuatro semanas me pongo a escribir este post pensando que escribiría sobre las vicisitudes de la escritura y mi estancia aquí. Pero me atasco todo el tiempo y decido dar la última vuelta a esta meseta de 800×300 metros, accesible únicamente a pie, en la que el santuario está enclavado.

Durante el paseo me doy cuenta de que este post no tiene sentido sin nombrar a los padres Jordana y Juan, y a l::s herman::s Antonio y Teresa, los miembros de esta comunidad eremita.

Me siento muy agradecido a ellos que, aún sabiendo que no soy católico, me han acogido en su hospedería, compartido sus comidas en silencio, y permitido participar en sus celebraciones y rituales. Como pone en las habitaciones: “Estás en un lugar de Paz. Recíbela en tu corazón, conecta con la tranquilidad y el silencio que te rodea y sal de aquí “siendo” mejor de lo que entras.” Desde luego que su propósito con la hospedería se ha cumplido en mi caso.

Creo que cualquiera que venga buscando esto será bienvenido. El procedimiento es escribirle al padre Juan a joandu@telefonica.net contándole lo que buscas y ya te contestará.

Y, esta vez más claramente que nunca, se me ha confirmado que el silencio es fértil y que los efectos de la retirada son cumulativos, como muy bien me dijo en un Tweet Amalio Rey.

Aparte de espacio y tiempo para escribir, su hospitalidad silenciosa me ha permitido profundizar en el sentido de mi vocación de Práctica de la Paz y en integrarla aún más en mi trabajo como consultor.

La cadencia de las rutinas diarias, siempre las mismas, me han permitido dedicarle unas 8 horas diarias al libro. El libro sobre Participación Genuina está en marcha, aunque ni mucho menos acabado. Aparte de haber producido ingentes cantidades de texto que tendré que cribar y recortar, lo más importante es que creo haber resuelto elegantemente lo que más me preocupaba:

  • Poder entrelazar bien valores, conceptos, métodos y técnicas
  • Poder ilustrar lo que voy escribiendo con casos en los que hemos intervenido yo u otros Atractores
  • Poder escribir desde el intelecto y desde el corazón.

El proceso de escribir ha sido un continuo entrar en callejones sin salida, perderme, irme por las ramas, entusiasmarme, desesperarme, fluir, atascarme, … y todo en silencio. La metáfora que se me ocurría a menudo era que estaba cociendo en mi propio jugo sin ningún tipo de especias. A ver si sale jugosa la cosa.

Una experiencia inolvidable y que repetiré más veces.

Todavía me quedan algunos meses de trabajo. A partir de ahora iré mas lentamente ya que he de atender todos los otros proyectos que tengo entre manos. Aún no sé cuando ni dónde se publicará. Tengo aún mis dudas sobre si publicarlo solamente digital, en papel, … Agradezco información sobre los pasos que tendré que dar para publicarlo y sobre alguna editorial a la que le pueda interesar.

En esta otra entrada escribí sobre el silencio fértil