¿Es este el blog de un consultor para consultores?

por Eugenio Moliní

La semana pasada coincidí con Ana Cabañas, Manel Muntada y Julen Iturbe en una terraza en Olot. Ya conocía a Ana y a Manel, entre otras cosas de la reunión de #redca en Girona hace unas semanas. He seguido el blog de Julen desde que me enteré de su existencia, pero no tuve oportunidad de desvirtualrle hasta el otro día en Olot.

Se me quedó corto el encuentro, aunque me llevé una perla. Manel me dio el feedback que con mi blog me dirijo más a consultores que a clientes potenciales. No lo he oído antes, aunque recuerdo que hace unos meses y con motivo de Berlin OSonOS@Uvedevisi (a la que no conozco pero tengo curiosidad por conocer) me presentó en Twitter como Moliní, consultor de consultores. Aquella vez me sentí halagado pero no me paré a reflexionar.

Apreciando como aprecio las opiniones de Manel, su feedback me hizo pararme a reflexionar: ¿Es esto lo que quiero ser? ¿Un consultor de consultores?

Si me hubiese hecho esta pregunta en Suecia antes de venirme, no habría dudado en responder afirmativamente. Allí el mercado de consultoría está muy maduro y existe un espacio para los consultores de consultores, que no es el mismo espacio que el de mercader de licencias ni la de formador de consultores. Este es un espacio que el que lo ocupa ha ganado a base de años en el mercado, buena reputación y generosidad con sus conocimientos. Algunas de las actividades a las que se dedican los consultores de consultores que conozco en Suecia, Irlanda, Inglaterra, USA, Israel y Alemania son:

  • es habitual que consultores junior consulten a senior para poder presentar mejores ofertas a los clientes, diseñar intervenciones, desarrollar su liderazgo personal en relación a un cliente particular, etc. El junior es en estos casos un cliente más del senior, aunque no es infrecuente que se produzcan alianzas más duraderas y la relación se convierte en una de mentoría.
  • los consultores senior a los que el ego no se les ha subido a un pedestal, acostumbran a consultarse entre sí en sesiones de intervisión entre iguales, “hoy por mí y mañana por ti”.
  • También se da el caso de consultores senior que hacen en torno a sí mismos equipos de intervisión estables.

Espoleado por el feedback de Manel, me planteo si quiero  ser un consultor de consultores aquí en España. Y me asaltan las dudas. Mis dudas al respecto van así:

  • Aunque tengo experiencia y he trabajado en entornos muy diversos, no conozco el mercado español. Hay un montón de cosas que se me escapan y a menudo me siento como un elefante en una cacharrería, transgrediendo normas no escritas de las que no me doy cuenta hasta que veo la cara de sorpresa de mis interlocutores. En este aspecto me considero un principiante. El aspecto positivo de esto es que más de un cliente me ha dicho que mi desconocimiento de las normas no escritas es “un soplo de aire fresco”.
  • También por el hecho de ser un recién llegado al mercado español, no soy lo bastante conocido como para tener la credibilidad que confiere una trayectoria bien conocida. Me asusta la posibilidad de crearme una reputación de consultor de consultores con pies de barro.
  • Otra consecuencia de ser un recién llegado es que mi red de consultores es aún poco extensa, aunque la calidad de los contactos que hasta ahora he ido haciendo es fantástica. Mirando la experiencia de los consultores de consultores que conozco en otros países, la red de contactos que hay que tener es claramente mucho más extensa que la que por ahora tengo en España.
  • La envidia en general me asusta. Conozco y he aprendido formas para manejar la variante sueca de la envida, que a base de comentarios bienintencionados pretende que la persona dude de la solidez de su éxito y así no pueda disfrutarlo. Pero todavía no he aprendido a manejar la envidia española, que a base de rumores y calumnias pretende destruir la reputación de las personas que tienen éxito.

A pesar de estas consideraciones que me hacen dudar, aún queda el hecho de que Manel considera que escribo para consultores. Dado que no ha sido mi intención que el blog se desarrollase en esta dirección, ¿qué me ha impulsado? Se me ocurre que una de las causas ha sido que mi venida a España ha coincidido en el tiempo con mi transición profesional de ser únicamente consultor a también enseñar lo que he aprendido en estos 20 años de consultoría. Durante estos dos años le he dedicado mucho tiempo y energía a este proceso de transición, y supongo que esto se ha reflejado en el blog.

Otra causa es el respeto a la confidencialidad con la que los clientes suelen querer proteger la marcha del trabajo en su organización. Creo que esto les sucede a la mayoría de los consultores que escriben blogs. Pero parece que yo no he encontrado la forma escribir algo interesante sobre un proceso con un cliente al mismo tiempo que lo des-identifico lo bastante para que ni los lectores sepan quién es, ni el cliente se sienta expuesto. La consecuencia es que escribo muy poco de los proyectos que llevo. Algunas entradas en las que he intentado hacerlo han quedado de lo más anodinas y generales, como por ejemplo esta: Intensa reunión de información, ira y duelo. Algún proyecto en el que tenido el permiso explícito de escribir sobre los entresijos del proceso, incluidos los errores, han sido motivo de entradas con mucha “chicha”. Dos sobre el mismo proyecto son: “Retirada antes de la acción” y “Rediseñando a última hora la reunión”. Si no escribo de casos, lo único que se me ocurre que puedo escribir dirigido a clientes se acerca peligrosamente a una actividad a la que no quiero dedicarme: la venta activa de mis servicios.

Bueno, no tengo todavía claro de si el hecho de que escribo un blog para consultores esté alineado con mi estrategia profesional, o si es producto de un emergente que aún no he incorporado plenamente a mi estrategia. Interesantes tiempos los que se avecinan.