Dar el paso de compartir conocimiento a crearlo

por Eugenio Moliní

Desde mi punto de vista sólo de puede tomar la decisión de compartir o proteger el conocimiento explícito, esté o no empaquetado y codificado en “buenas prácticas”. Mientras que un conjunto de personas se dediquen a compartir sus conocimientos seguirán en el paradigma del conocimiento propiedad. Sólo si se considera que el conocimiento es propiedad tiene sentido pensar que es posible protegerlo o compartirlo. En este paradigma tiene sentido la gestión del conocimiento como actividad en la que el conocimiento tácito es visto como un recurso a explicitar, ya que sólo tras ser explicitado es posible convertirlo en propiedad y explotarlo.

Que un conjunto de personas se conecten (da igual que sea en el mundo 2.0 o en 1.0) para generosa- o interesadamente compartir lo que saben no es ninguna tontería. Es una actividad necesaria para formular buenas prácticas replicables. Es también una actividad necesaria que humaniza un paradigma en el que todo, incluso las personas y el conocimiento tácito, es considerado un recurso a gestionar y explotar.

Como ya es sabido, soy un evangelista de la red como la configuración social en la que las personas adultas podemos ser plenamente humanos. Como escribí en otro sitio, la red es la única configuración en la que es posible brillar con luz propia al mismo tiempo que otros también lo hacen. (Gracias Nelson)

Para que una red de estas características emerja no es suficiente que un conjunto de personas se junten para generosamente compartir sus conocimientos. Hace falta dar un salto a otro paradigma complementario del anterior (que no suplementario) Es el paradigma del conocimiento distribuido, el el que el conocimiento no reside en nadie ni es propiedad de nadie sino que está distribuido y emerge en las conversaciones entre los conectados. El conocimiento que emerge en estas conversaciones es mayormente el tácito, sin tener relevancia si se pude explicitar, formalizar o explotar. La dinámica se caracteriza por la creación de conocimiento que permanece distribuido y tácito, es decir, por la creación de las condiciones necesarias para la innovación.

Todo intento de innovar sin cambiar mental- y funcionalmente al paradigma del conocimiento distribuido, estará abocado al fracaso. Y para cambiar de paradigma no basta con ser generoso y compartir las buenas prácticas que uno ha conseguido formular. No se puede al mismo tiempo formular buenas prácticas e innovar ya que las buenas prácticas son la formalización de aquello que ya se sabe funciona y la innovación es por definición algo nuevo que no se sabe si va a funcionar.

En la reunión de #redca en Girona vimos claramente este cambio en la diferencia entre el primer y segundo día. El primer día nos dedicamos a compartir nuestras buenas prácticas. Pero el segundo día cambiamos de paradigma y abrimos unas conversaciones a partir de las que emergió el conocimiento tácito y distribuido en la red. No lo hemos hablado, pero es mi convencimiento que la riqueza del conocimiento tácito distribuido que creamos en nuestras conversaciones es mucho más rico que el que formalizamos y que colgamos en la wiki de las jornadas (Gracias una vez más Mikel Rodríguez por el ingente trabajo de hacer la wiki)