El punto de no retorno 1.0 y las plataformas 2.0

por Eugenio Moliní

Allá por el 2001 leí uno de los libros pioneros sobre el tema de la colaboración virtual: “Mastering virtual teams” de Deborah L. Duarte y Nancy Tennant Snyder  Inspirado por ellas diseñé un taller que llamé VAST: Virtual Awareness and Skill Development Training. Este taller lo ofrecí en dos ocasiones, una en formato abierto y otra en la Universidad de Linköping para alumnos y profesores. Las dos ocasiones salieron lo bastante bien como para haber seguido, pero me dí cuenta de que no sabía lo bastante del mundo virtual y aparqué el proyecto para dedicarme a otros aspectos de la colaboración: los procesos participativos y/o multi-partes, los equipos multi y la colaboración a través de fronteras culturales.

Diez años después me he acercado tímidamente a la emergente realidad 2.0. Lo primero de lo que me he dado cuenta es que los valores (apertura, gobernanza, transparencia, responsabilidad, generosidad, …) necesarios para el óptimo funcionamiento 2.0 son los mismos que son necesarios en el 1.0 de los procesos en tiempo/espacio real (participativos, multi-partes y equipos multi) con los que yo trabajo. La luna de miel que estoy pasando “en y con” Twitter se ve enturbiada por mi creciente reticencia a comulgar con el entusiasmo que detecto en torno a los cambios que suponen la introducción de las plataformas 2.0 en una organización y en las relaciones de la organización con su entorno.

Para entender el razonamiento que sigue comparto el esquema de grados de cambio que suelo usar con mis clientes para definir el tipo de cambio que desean introducir en su organización cuando me contratan para poner en marcha un proceso participativo, multi-partes o un equipo multi. Esta graduación está inspirada en mis lecturas de Gregory Bateson y se ha demostrado útil para ayudar a mis clientes a definir a priori el grado de cambio que desean en su organización.  

Cambio de grado 1: mejorar la forma de hacer lo que ya se hace.

Cambio de grado 2: cambiar lo que se hace sin cambiar la forma de hacer las cosas

Cambio de grado 3: cambiar la forma de hacer sin cambiar lo que se hace

Cambio de grado 4: cambiar la forma de cambiar

Desde luego que la mayoría de los procesos son híbridos entre los grados 1, 2 y 3. Los cambios de grado 4 no son habituales más que de forma traumática. La explicación de cómo se pueden hacer intencionalmente sería objeto de todo un libro.

Mi experiencia es que la tecnología y las plataformas concretas permiten que emerja lo que ya hay. Si hay voluntad de un cambio de grado 1, 2 o incluso 3, la introducción de las plataformas 2.0 podrá ser catalizador y vehículo necesario para que estos cambios se produzcan.  Pero para que se produzca el cambio de grado 4 hace falta algo que las plataformas 2.0 no puede suministrar (¿por ahora?)

Además de lo que la plataforma 2.0 posibilita, hace falta una estructura que ayude a una masa crítica de personas que quieren el cambio de grado 4 a contener la mezcla de miedo e ilusión que invariablemente se despierta en un colectivo al acercarse juntos al “punto de no retorno”, es decir al punto en el que individual y autónomamente, cada miembro del colectivo ha de tomar la decisión consciente de comprometerse a dar el paso definitivo a partir del cual no es posible la vuelta atrás. No se trata de un “quemar las naves” suicida.

Esa estructura la proporciona únicamente el estar sentados juntos, en círculo, en tiempo y espacio real. Así, sosteniendo cada uno su miedo y su ilusión y viéndo en los ojos de los demás cómo cada uno sostienen el suyo, la figura de un cambio de grado cuatro emerge y al mismo tiempo el entusiasmo inicial se va convirtiendo en motivación sostenida.

Y el cambio de grado cuatro se dará si una masa crítica de los presentes autónomamente deciden que lo quieren. Pueden decidir que sí. También pueden decidir que no.