El liderazgo que aún no ha cambiado

por Eugenio Moliní

Releyendo “El español y los siete pecados capitales” escrito por Fernando Díaz Plaja FDP en 1966 me doy cuenta de que hay aspectos del carácter nacional que sobreviven monarquías, feudalismos, dictaduras, repúblicas, democracias y cursos de liderazgo.

Para no incurrir en falta ante los que detenten los derechos, no transcribo literalmente el texto de FDP  no vaya a ser que no baste con citar la fuente. Todo el mérito es desde luego de FDP, con el que me deleité tanto en mi adolescencia y al que agradezco haber sido parte del inicio del desarrollo de mi competencia multicultural. En el capítulo sobre la soberbia (por cierto el más largo y detallado de todos) recojo las siguientes viñetas:

Todo una sorpresa al ver que en Guillén de Castro (1569 – 1631) tenemos nuestro Maquiavelo (1469-1527) autóctono con una obra que cubre el mismo tema que “El Príncipe”, referente de tantos hombres con ambiciones de poder a lo largo de los siglos. En “Las mocedades del Cid”, Guillén de Castro escribe :

“procure siempre acertarla

el honrado y principal;

pero si la acierta mal

defenderla y no enmendarla”

Cuando Fernando el Católico le pide cuentas a Gonzalo de Córdoba “el Gran Capitán” (1453 – 1515) de los dineros gastados en la guerra, rinde éste cuentas con altanería al tener que atender estas pequeñeces tras la victoria sobre el francés. Las cuentas de gastos no tienen pérdida:

  • Picos, palas y azadones: cien millones.
  • Guantes perfumados para resistir el hedor de los muertos enemigos …
  • Nuevas campanas para sustituir las antiguas que se rompieron de tanto repicar por la victoria …

Y ¿a quién le importa si algo cayó en propio bolsillo?

Espronceda (1808 – 1842), en “El estudiante de Salamanca”:

“porque en sus crímenes mismos,

en su impiedad y altiveza

pone un sello de grandeza

Don Félix de Montemar”

 Hay cosas que no han cambiado ¿todavía?

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