Del silencio fértil

por Eugenio Moliní

Hace unos días que @Odilas, consultora artesana en red #redca, me hizo recordar con alguno de sus Twits lo que me ha pasado las tres veces en las que un proyecto ha dejado de tener interés para mí y todavía no ha empezado a emerger el siguiente.

Las tres ocasiones en la que me ha pasado esto, he seguido el mismo proceso. He pasado por una fase en la que llenaba mi tiempo con actividades: comidas con colegas para mantener la red profesional, reuniones con posibles clientes como acción comercial, lecturas de libros y blogs para inspirarme, atender a seminarios y cursos para aprender, ofrecer seminarios y cursos para mantenerme en el mercado, etc.

Todas estas actividades estaban justificadas desde el estricto punto de vista del negocio, pero al fin y al cabo no eran más que pseudoactividades ya que la motivación central era evitar el vacío. Al final me he dado cuenta que que la huída hacia la actividad no daba resultado y me he ido al polo contrario: parar, dejar de hacer y entrar en el silencio.

Para poder hacer silencio  tomado la decisión drástica de decir que no a los encargos que mantuviesen con vida el proyecto que había dejado de ilusionarme, por muy rentable que fuese. Y ahí, dejándome a mí mismo en paz,  escuchándo e silencio, he podido oír los susurros de mi vocación que proponían un nuevo proyecto.

Las tres veces me ha salido bien la jugada aunque puedo garantizaros que el miedo era atroz.