Diferencias culturales de priorización entre relaciones o tarea

por Eugenio Moliní

Allá por 1988 vino a Suecia, en visita de trabajo, el Director General responsable de la psiquiatría en el ministerio nicaragüense de salud (sandinista por aquel entonces). Vino a visitar el servicio psiquiátrico en el que yo trabajaba entonces y me pidieron que si podía hacer de traductor. Estuve traduciendo en las reuniones con el equipo directivo del servicio. Cuando se acabaron me fui para casa. Camino de la parada  autobús me encontré al DG nicaragüense dando vueltas despistado. Una cosa llevó a la otra y acabé siendo su anfitrión inoficial.

Entre otras historias superinteresantes sobre el estado de la psiquiatría en Nicaragua, me contaba las vicisitudes de su viaje a Suecia. Al ser Nicaragua un país pobre, los suecos se habían encargado de toda la logística de su viaje y corrían con todos los gastos. A recogerle al aeropuerto de Estocolmo habían mandado un taxi  que le llevó al hotel. Allí en la habitación se había encontrado toda la documentación que le hacía falta para su estancia, incluido una agenda de visitas, entrevistas y reuniones de trabajo, así como las horas a las que los taxis irían a buscarle al hotel para llevarle a las diferentes reuniones. El tercer día habría una recepción oficial.

Todo superorganizado y eficiente, pero  se quejaba de que en ningún momento nadie le había ofrecido cenar o comer con él, acompañarle en un paseo por la ciudad ni nada de lo que él habría hecho en su país por cualquier visitante extranjero.

Años más tarde estuve trabajando con expatriados, es decir para personas que se iban a trabajar en el extranjero durante un período prolongado de tiempo (más de tres años). Una de las dificultades con las que se iban a encontrar tenía que ver con la relevancia que las relaciones interpersonales y el protocolo tienen en casi todo el resto el mundo. Los suecos, tras unos pocos prolegómenos en los que se presentan unos a otros, suelen enfocar la tarea y entrar en faena rápidamente. 

No es raro que en una unión de trabajo entre suecos y p.ej. españoles, los primeros estén impacientes por empezar a trabajar mientas que los segundos están todavía por el aperitivo. En la misma situación, los españoles se sienten desairados por la desfachatez del sueco que empieza a hablar de faena entre bocado y bocado de ibérico. 

Hoy acabo de hablar por Skype con Anders Arvidson. (con el que he colaborado en varios proyectos, entre ellos el que describo aquí) Anders está desde hace un año en Dar-es Salaam para abrir la oficina regional del Stockholm Resilience Center y del Stockholm Environmental Institute. Me contaba esta mañana lo lento que iban las cosas dado que no bastaba con explicar la tarea, sino que además tenía que poner extrema atención en las relaciones interpersonales si quería que las personas se pusieran manos a la obra de buen grado. 

Una de las cosas a las que más me está costando en el proceso de adaptación a España es el gran cuidado que tengo que prestar a las relaciones interpersonales en los tratos con clientes y colegas. A pesar de haber hablado de esto con innumerables expatriados con los que he trabajado, me sigue pillando por sorpresa. Estoy pagando un precio por esta dificultad en adaptarme a este aspecto de la vida profesional en España. Me consta que por enfocarme únicamente en la tarea y no cuidar la relación, he desairado a más de un cliente y a colega. Voy aprendiendo. Poco a poco me va entrando en el cuerpo lo que desde hace tantos años he sabido y enseñado.

En este proceso de adaptación, sigo trabajando con clientes suecos, lo que me da un respiro antes de zambullirme otra vez en esta, para mí aún exótica, forma de hacer española. La semana pasada recibí un email de Naturvårdsverket, la Agencia Sueca de Protección de la Naturaleza preguntándome si quería y podía trabajar con ellos diseñando y facilitando un proceso multi-actores en el que estarían involucrados todos los países ribereños del Báltico. El proceso trata de llegar a acuerdos sobre los sedimentos tóxicos en dicho mar. Me daban las condiciones de contorno necesarias para poder presentarles una oferta. Este lunes presenté la oferta. El martes me mandaron el contrato, que yo firmé, escaneé y devolví como pdf. Esta tarde mandaré el original en papel, pero ya hemos quedado en tener la primera videoconferencia este viernes. Ayer tarde me llegó todo el material necesario para empaparme del tema y poder integrar los aspectos técnicos medioambientales y los requerimientos de un proceso multi-actores. Total, desde el primer mail hasta la primera reunión de trabajo ocho días. Y esto sin haber hablado con nadie ni tener que cuidar ninguna relación.

El sistema sueco es eficaz pero despersonalizado si lo veo  a través de mis lentes españolas. Con mis lentes suecas veo que el sistema español es muy humano pero desperdiciador de tiempo y esfuerzos. Me encantaría encontrar la forma de tratar con clientes y colegas que tuviese lo mejor de los dos mundos.

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