Gestión policéntrica basada en la confianza: el Premio Nobel de Economía 2009

por Eugenio Moliní

Se cuenta que el séptimo día de la creación Dios se fué a descansar. Camino de la hamaca se encontró al Diablo y le dijo: “¡Ahora no se te ocurra venir a estropearlo todo, con lo bien que me ha quedado!” A lo que el Diablo contestó: ” No hace falta que haga nada para estropeártelo. En breve se le ocurrirá a alguien la idea de organizarlo y ya verás.”

Sobre esto escribí una de las primeras entradas en este blog.  Hoy recibe Elinor Ostrom el Premio Nobel de Economía por su trabajo sobre sistemas complejos auto-organizados como por ejemplo la gestión común de sistemas de regadío en Nepal, o de bosques en Africa y América Latina. Es interesante escuchar su  conferencia de aceptación en el Aula Magna de la Universidad de Estocolmo (lo siento pero aún no está subtitulada en castellano).

Los resultados de sus investigaciones deja clarísimo que cuanto más complejo es un sistema, más inefectiva es la jerarquía (sea ésta una aparato de gobierno o una corporación) a la hora de gestionar los recursos. Cuanto más jerarquizada es la gestión, mayor el peligro de que se sobreexploten los recursos. En absolutamente todos los casos estudiados, dice Ostrom, los sistemas descentralizados y policéntricos gestionados por los usuarios producían más utilizándo menos recursos.

La clave, dice, es la posibilidad de crear confianza que se da en los sistemas de gestión pequeños y medianos que libremente y manteniendo su autonomía eligen colaborar con otros sistemas de las mismas características. Otra de las condiciones necesarias para la buena gestión de recursos comunes es la posibilidad de consensuar normas de funcionamiento propias (a diferencia de impuestas desde fuera) entre los usuarios.

Ninguna de estas condiciones se pueden dar en sistemas jerarquizados y centralizados. El trabajo de Elinor Ostrom confirma, por la vía científica, mi experiencia con equipos multi, procesos participativos y procesos multi-socios.