Plan de Negocio o Vocación con Plan (2)

por Eugenio Moliní

Gema y Claudia han comentado la primera entrada que he escrito sobre este tema. Y las dos comparten su experiencia, similar a la mía, buscando la Vocación propia y y formulando un Plan que nos permita hacer lo que nos apasiona, hacerlo bien y vivir bien de hacerlo. Gracias a las dos por vuestra generosidad al compartirlo.

He dirigido ya una veintena de talleres para ayudar a las personas a encontrar esta Vocación con Plan. Entre los asistentes a estos talleres suele haber todo tipo de personas. Pero hay una categoría que nunca aparece: aquellos que andan buscando fuera de sí mismos una oportunidad de negocio, la que sea. Esta categoría de personas se ha acercado a mí intentando convencerme de la necesidad de sistematizar mis conocimientos y experiencias, empaquetarlo todo atractivamente, formar a otras personas, certificarlas, dar licencias y franquicias, etc. A todos les he dicho que no (tengo que reconocer que algunas de las ofertas han sido tentadoras) ya que el sistema de las licencias y las certificaciones es un sistema piramidal que sólamente permite ganar dinero a los dos niveles superiores de la pirámide. Alguno de estos, al toparse con mi negativa, ha plagiado el contenido de uno de mis talleres y lo ha publicado como propio en su libro sobre coaching. Pero el que esta gente me venga con estas ofertas y robe descaradamente no me sorprende, igual que tampoco me sorprende el desprecio con el que me tratan desde su convencimiento de que “los idealistas llegaréis al cielo pero nosotros llegaremos a donde queramos”.

Lo que siempre me sorprende, por muchas veces que lo haya visto, es que los otros, los idealistas que acuden a mis talleres para encontrar su Vocación y formular su Plan, también se creen la máxima de que llegarán al cielo, pero que su idealismo les condena a malganarse la vida haciendo lo que les apasiona cobrando poco o nada (los voluntarios) o en el peor de los casos haciendo cosas que no les apasionan. Los síntomas que suelen mostrar estos idealistas resignados son dos:

  1.  una evitación de hablar de dinero, como si fuese algo sucio. Esto trabaja en contra de ellos mismos ya que sin hablar de dinero no se pueden hacer contratos, y sin contratos no hay posibilidad de ganarse la vida.
  2.  un desprecio por los negociantes que les lleva a evitar todo contacto con éstos. Esta idea también trabaja en su contra ya que, mientras desprecien a los negociantes/capitalistas/ejecutivos no podrán explorar el negociante/capitalista/ejecutivo que llevan dentro. Sin conocerle y aliarse con él no podrán hacer su Plan para poder vivir de su Vocación.

Trabajar estas dos ideas fijas suele ser uno de los primeros pasos hacia la formulación de un Vocación con Plan.

Coincido plenamente con mi gran amigo Carlos Rojas cuando me escribe en una comunicación privada:

El idealista que no consiga pensar en terminos capitalistas no va a durar la década que viene, y el capitalista que no encuentre su idealismo, tampoco. Lo simpatico del caso, es que veo mas facil para los idealistas entender, utilizar y profesionalizar un capitalismo nuevo, que al revés.

Una de las formas de ejercer mi vocación es capacitando a idealistas para que puedan tener un Vocación con Plan. Aunque haya menos, también vienen a mis talleres los negociantes/capitalistas/ejecutivos que se acercan a los 50 habiendo conseguido los objetivos de dinero y poder que se habían puesto, y empiezan a preguntarse ¿Y ahora qué?

También es un placer trabajar con ellos.