La anonimidad en la participación

por Eugenio Moliní

Ayer me contaron de una reunión participativa en la que los que los promotores la abrieron y la cerraron, pero se fueron durante la reunión dejándola en manos de los facilitadores. Estos últimos justificaron la ausencia del Director General y su equipo con el siguiente argumento: los participantes necesitan anonimidad para sentirse libres de decir lo que quieren.

Entiendo perfectamente este argumento y creo que en ocasiones puede estar justificado, sobre todo si se cumplen dos condiciones:

  1. hay un alto nivel de desconfianza mutua entre los invitados a participar y los promotores que invitan al proceso participativo
  2. los promotores que invitan al proceso participativo no tienen la capacidad (o la voluntad) de manejar emociones sociales manteniendo su presencia y transparencia.

Si se dan estas dos condiciones recomiendo a  los promotores que antes de poner en marcha en proceso participativo reciban unas sesiones de coaching ejecutivo para entrenarse en comunicar transparentemente a los participantes las Condiciones de Contorno, el Asunto a tratar y los Resultados que se desean. Este entrenamiento será utilísimo, sobre todo en los casos en los que las emociones sociales en la sala donde se haga la reunión sean intensas y profundas. Sin entrenamiento es muy fácil caer en actitudes autoritarias o manipuladoras al encontrarse con la profundidad de la desconfianza o intensidad de la ira de algunos participantes.

La Participación Genuina no se produce más que si los promotores están en la sala. La razón es que la Participación Genuina, aparte de buscar la obtención de resultados  con respecto al asunto a tratar, también atiende los efectos positivos que todo proceso participativo puede tener en la cultura de la organización, en el clima de trabajo, en el aumento de la confianza entre distintos niveles de la jerarquía, en la potenciación de la transversalidad, etc. Y esto no se produce más que en el encuentro entre los promotores y los participantes, colaborando en tiempo real.

Abrir una reunión diciéndo que los promotores no están para preservar la anonimidad de los participantes es profundizar el nivel de desconfianza si ya la había o introducir un atisbo de ésta si no la había.