El entusiasmo inicial y la motivación sostenida.

por Eugenio Moliní

La confusión entre motivación y entusiasmo es muy común y fuente de infelicidad para todos aquellos que no sentipiensan la diferencia (gracias Mar por enseñarme esta palabra que une el sentir y el pensar) ya que creen que están desmotivados cuando desaparece el entusiasmo inicial. Mientras que la diferencia entre entusiasmo y falta de entusiasmo es fácil de discernir, para muchos no es tan fácil diferenciar entre desmotivación y motivación sostenida. De ahí que muchos sentipiensen que están desmotivados cuando simplemente han perdido el entusiasmo

Pero conviene saber que no hay persona que sea capaz de sostener el alto nivel de carga energética expresado en entusiasmo cuando las resistencias al proyecto empiezan a aparecer. La realidad es que si, tras la fase inicial de enamoramiento con el proyecto, no pasas a la fase de motivación sostenida, no podrás llevar el proyecto a cabo con éxito.

Tanto el entusiasmo como la desmotivación están exentos de ambivalencia y la relación entre los dos estados es dicotómica. O estás entusiasmado o no. O estás desmotivado o no. Pero desde la motivación sostenida eres un maestro en el arte de navegar y operar en ambivalencia:

  • Ves al mismo tiempo el sentido y el sin-sentido del proyecto.
  • Das la bienvenida tanto a las resistencias como a las alianzas y tienes una estrategia para manejarlas.
  • Eres consciente de cómo contribuyes a la buena marcha del proyecto y también de cómo saboteas tus propios esfuerzos y los de los demás.
  • Ves también cómo el proyecto se alinea con tu estrategia profesional y vital. También ves cómo éste te aparta de la misma.
  • Ves cómo el proyecto al mismo tiempo está alineado con la estrategia de la empresa y pone en peligro la misma.

Como bien podéis ver, ni los entusiasmados ni los desmotivados tienen estas capacidades. Esta forma de sentipensar es contraintuitiva y paradógica, pero es la única que me ha servido para salir de los callejones sin salida en los que la confusión entre entusiasmo y motivación me metían. La paradoja es que sólo abriéndome a la ambivalencia propia y de mis clientes soy capaz de sostener mi motivación para seguir abriendo espacios de participación genuina en cualquier sistema humano en el que me encuentre. 

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