Diversidad y competencia

por Eugenio Moliní

Acabo de tener una conversación telefónica con Mattias Kjellberg, Director Ejecutivo del grupo Lernia, la mayor empresa de formación y selección de personal de Escandinavia. Hablaremos los dos en un seminario en Estocolmo el 23/9. Me ha llamado para coordinar lo que vamos a decir ya que hasta ahora se ha sentido solo con su perspectiva. A lo que yo le he contestado que yo también me he sentido solo trabajando desde mi perspectiva.  De este seminario en el que vamos a hablar he escrito anteriormente aquí.

Ha sido una conversación interesante. La estrategia de Lernia sobre el tema de diversidad se basa en la idea de cambiar la forma de entender la diversidad de las empresas que usan sus servicios. Mattias me decía que yo era la primera persona a la que había oído decir cosas sobre la gestión de la diversidad que se acercaban a su propia visión. Com Lernia se dedica a la selección de personal, la conversación se ha centrado en esto. Uno de los temas que han salido a relucir ha sido la forma de valorar la competencia de las personas. Yo le he explicado mi punto de vista, que es relativamente heterodoxo.

La competencia de una persona es contextual, es decir válida en ciertos contextos y no en otros. Esto no se aplica a lo que se podría llamar competencia multicultural (que en los tiempos de la uniculturalidad se llamaba cultura general), que tiene más que ver con la capacidad de las personas de desenvolverse en contextos distintos, de cruzar fronteras entre contextos y de orientarse en contextos que no conocen.

Como le decía a Mattías, la competencia de una persona es contextual, y la empresa para la que esté seleccionando personal Lernia en cada momento es el contexto en el que la competencia de la persona ha de ser operativa. Ha de valorarse la medida en la que la competencia de la persona pueda o no contribuir a la consecución de los objetivos de la empresa cliente de Lernia, enmarcados por su estrategia.

En principio no debería haber más criterio que éste para valorar si se va a contratar a una persona o no. Usando estos criterios estrictamente, el tema de la diversidad se convierte en irrelevante. Mattías me decía que esto le llegaba como una corriente de aire fresco en un ambiente muy enrarecido. Le entiendo, porque el tema de la diversidad en empresas se ha enrarecido hasta tal punto que ya nadie sabe lo que hacer.

Otra cosa es cuando hablamos de la diversidad en barrios, pueblos, ayuntamientos y demás. Ahí entran otros criterios, pero en este tema entraré en otro momento. Si me acuerdo.