Entrevista en “A la Contra” de La Razón

por Eugenio Moliní

Esta entrevista me la hizo David Barba, cosa que le agradezco, y la publicó la Razón el 29 de mayo en su sección “A la contra” . Hasta ahora no se me había ocurrido publicarla aquí.

“Cerrarán las empresas que no desarrollen conciencia”

Eugenio para la Razón

El consultor Eugenio Moliní se aplica a fondo en el campo de la esfera humana que por desgracia es más reacio a los cambios: la empresa. Y lo hace desde una óptica revolucionaria: aplica la terapia Gestalt humanismo en estado puro al mundo de la empresa y las organizaciones. ¿Resultados? Mejora de la productividad a la par que las relaciones humanas. El gestaltista cree que las empresas deben dejar de ser máquinas de acumular riqueza para convertirse en mecanismos de generación de bienestar.

-¡Ayúdeme! ¡Mi empresa está en crisis!
Mi intervención no le hará salir de ella, pero encontrará otra manera de relacionarse con sus problemas. La crisis se cura con confianza. Si no la tiene, actúe como si la tuviera.
-¿Volveré a nadar en la abundancia?
-Si su único objetivo es nadar en oro, olvídese. Pero si quiere crear riqueza y que sus empleados puedan vivir de su trabajo, entonces cuente conmigo. Mi primera pregunta al empresario es: ¿ha pensado en cuánta gente vive de su empresa?
-¿Qué me recomienda para que el negocio chute?
Desarrolle conciencia de equipo. La conciencia de grupo está infravalorada e infradesarrollada en el mundo empresarial. Y, así, vamos directos al desastre.
-¿Intenta aportar humanidad a las empresas?
-Intento reorganizar los equipos para que la empresa se dé cuenta de que todos sus miembros dependen de todos. El mundo va hacia una mayor interdependencia e interconexión, pero las empresas aún no lo entienden.
-Si vendo calcetines, ¿de qué me sirve saber qué pasa en África?
-Fíjese en que las entregas de ropa apenas usada del Primer Mundo a organizaciones benéficas han causado estragos sobre la incipiente industria textil de Kenia y Tanzania. Esto está conectado con los precios ridículos de la ropa en los centros comerciales, la desaparición de la industria textil en Europa…
-¿Y bien?
-Hoy, la vía espiritual hacia la interconexión de todas las cosas se está generalizando. En cualquier centro de barrio se dan clases de yoga y meditación… Esto tiene que ver con lo que ocurre en el mundo: estamos desarrollando una mayor conciencia sistémica. Y la empresa que no desarrolle conciencia, cerrará.
-¿Cómo ayuda a ese proceso?
-Aplico la Gestalt al Desarrollo de Organizaciones y Empresas para posibilitar que grandes colectivos de personas tomen conciencia de su responsabilidad en la construcción de un futuro sostenible para la humanidad. Reúno a empleados y directivos en varias sesiones. Poco a poco, las voces de la empresa emergen sin que nadie sea presionado.
-¿Buen rollo es igual a mejora de la productividad?
-Mejora de la productividad a través de la participación es igual a una mejora de la salud de la empresa. Si se imponen planes sin contar con la gente, jamás se consigue crear un clima adecuado.
-¿Ve cambios positivos entre los tiburones de los negocios?
-Cada vez conozco a más ejecutivos filántropos. Al llegar a los 50, muchos se cansan del lucro a toda costa y comienzan a crear fundaciones.
-¿Cuál fue su caso más difícil?
-En un país africano, medié en una cita entre organizaciones locales y europeas. El proceso no avanzaba. Traté de hablar con la gente, pero nadie quería contarme la verdad.
-¿Cómo salió adelante?
Al final, la señora de la limpieza me contó que una milicia armada había amenazado de muerte a los ponentes. «Pero no se preocupe, señor  me dijo, lo está haciendo muy bien. No he visto tantas sonrisas por aquí desde hace muchos años».