Cuajando la emulsión de mi existencia.

por Eugenio Moliní

Durante estos dos años pasados (el año de salida de Suecia y el de establecimiento en España) se me ha cortado la emulsión* formada por las dimensiones físicas, emocionales, laborales, intelectuales y espirituales de mi existencia. He dedicado todas mis enegías a las dimensiones físicas, emocionales y laborales, descuidando la intelectual y la espiritual.  

En la dimensión física he atendido toda la logística y burocracia que implica cambiarse de país tras 30 años: vender y empaquetar casa y despacho; dar de baja seguros, cuentas corrientes, contratos (luz, gas, agua); dar de alta lo mismo en España; arreglar la seguridad social de Suecia para poder darme de alta en España; asegurarme de dar la información necesaria en Suecia para poder cobrar, cuando llegue el día, las pensiones que he ido acumulando allí; buscar casa, comprarla, empadronarme; deshacer todos los entuertos burocráticos provenientes de la incomprensión administrativa que hay entre los dos países; arreglar las incompatibilidades entre mis dos nacionalidades; …

En la dimensión emocional he estado ocupado con el inicio de la vida en común con Sílvia, el compromiso y la preparación de la boda; con el alejamiento de Lucas, mi hijo, que se ha quedado en Suecia; con el acercamiento a mi familia de origen; con la construcción de una nueva red social en mi nuevo país de residencia; con el inicio de una vida en un país que no es el que dejé y con el manejo de todos los síntomas típicos de “shock cultural” que esto me produce; …

En la dimensión profesional me he dedicado a poner en marcha dos nuevos proyectos profesionales: la escuela Gestalt-DOS y la empresa consultora ATRACTOR, especialistas en procesosos participativos.

Ahora están estas tres dimensiones lo bastante asentadas como para que emerja con fuerza la necesidad de atender las otras dos.

Empiezo a recuperar la ilusión intelectual: he empezado a reconectar con libros, blogs, personas y asociaciones que he desatendido durante este tiempo. Redescubro en mí la curiosidad y la creatividad teórica y metodológica, así como la capacidad de conectar fenómenos y construcciones teóricas que aparentemente  no tienen conexión entre sí, para ver la realidad desde nuevas perspectivas y abrir nuevas vías de intervención en las organizaciones con las que trabajo. Sobre todo esto escribiré aquí en el futuro.

La dimensión espiritual fué el emulsionante** que hace tres años ayudó a cuajar las otras cuatro, pero que ha estado ausente durante esto dos años. Este fin de semana he vuelto a conectar en un sitio insospechado. Por casualidad me enteré de que Su Eminencia el Lama Garchen Rinpoche iba a impartir enseñanzas en San Feliú de Guixols. Tras escucharle, le añadiré al pequeño párnaso en el que que coloco a mis modelos: Nelson Mandela, Dag HammarskjöldJacques Lusseyran. Todos ellos tienen en común que consiguieron llevar una práctica profesional que expresaba sin fisuras su existencia, que estaba cuajada en todas sus dimensiones.

De todo lo que dijo, sólo recuerdo la palabra compasión. Lakha Lama fué el primero que me dijo (en  1998) que lo que le faltaba a mi práctica profesional era la compasión. Desde entonces he ido oyendo lo mismo en varias ocasiones de diferentes maestros, tanto espirituales como profesionales. Por cierto Lakha Lama es el que organizó la visita que Dalai Lama hizo a Copenhague en Mayo de este año.

A consecuencia de todo esto he decidido integrar en la página principal de este blog las entradas que hasta ahora he ido publicando en la página “Momento personal”. La separación que hasta ahora he mantenido no es funcional para el desarrollo de una labor profesional alineada y expresión de la emulsión de todas las dimensiones de mi existencia. Quiero que el blog también sea expresión de ésto.

*Emulsión es la mezcla de líquidos que en principio no se pueden mezclar. Dos ejemplos conocidos son las salsas Mayonesa y Bearnesa.  **Para que las emulsiones no se corten necesitan un elemento que estabilice la mezcla, llamado emulsionante.