Algo está cambiando en la mente del empresario

por Eugenio Moliní

A pesar de haber tenido una noche de perros por el calor, leer El País esta mañana me ha alegrado y un suspiro de alivio me ha brotado de lo más profundo.  El crecimiento del PIB en Francia y Alemania  en un 0,3% durante el segundo trimestre de este año parece confirmar lo que el BCE sostenía en su último boletín mensual: la crisis en Europa está tocando fondo y la economía repuntará en 2010.

Al mismo tiempo que mis esperanzas cobran vuelo, me imagino las de todos aquellos en mi entorno con los que he ido comnpartiendo preocupaciones durante lo que va de crisis: el mecánico que ha visto cómo los clientes han dejado de reparar sus coches, el peluquero que ha dejado de ver a los clientes que venían a cortarse el pelo regularmente, el del bar de la esquina que se queja de que de vender 60 bocadillos diarios de desayuna ahora no vende más de 5, el del director de la empresa familiar del textil que lleva un año poniendo dinero de su propio bolsillo para no tener que despedir, al presidente de la PyMEC local que con impotencia ve cómo sus miembros van presentando concursos uno tras otro, del director de la empresa consultora que ha tenido que abandonar un proyecto lleno de sentido para simplemente sobrevivir, …

También me imagino los supiros de alivio de todos aquellos que defienden la codicia como motor de desarrollo. Al leer esta noticia pensarán que será posible salir de ésta sin cambiar la forma en la que hacen negocios. Mucho me temo que también esta vez los esfuerzos de éstos, la inercia de los mercados y la comodidad de los políticos serán más fuertes que las las fuerzas por el cambio que tan sabiamente se han expresado en estos meses de crisis. Mucho me temo que los cambios que se introduzcan en forma de controles y códigos éticos de negocios no sean más que cosméticos. 

Pero algo nuevo está pasando. Algo que tardará en calar pero que es un cambio mucho más sostenible que cualquer normativa de control que se legisle. Y este cambio se está produciendo imperceptiblemente en las mentes de cada vez más empresarios.

Hace unos días chateaba por Skype con Pep Lluis Vidal, Director General de Brújula, una empresa de Tecnología de la Información galardonada en varias ocasiones por lo innovativo de su gestión, sus procesos y su Responsabilidad Social y Mediambiental. (Perdona Pep Lluis si se me olvida alguno). Pep Lluis ha pasado de ser un cliente interesante a ser un cliente estratégico, un socio desarrollando proyectos comunes de cara al mercado y un amigo. 

Corto y pego el intercambio por Skype:

Pep Lluís Vidal: Algo está cambiando en el mundo. Hasta dónde seremos capaces de llegar? [2009-07-10 13:23:12]
Eugenio Moliní: hasta la próxima bifurcación [2009-07-10 13:25:03] 
Pep Lluís Vidal: jejeje [2009-07-10 13:25:10]

Sí, algo está cambiando cuando el empresario escribe con esperanza que algo está cambiando y el consultor rebaja sus esperanzas.