Torre del Visco: su visión hecha realidad y un lugar de gestaciones para mí.

por Eugenio Moliní

Jemma y Piers iniciaron la aventura de la Torre del Visco en el 95, con una visión clara de lo que querían: una casa para el reposo del alma y el cuerpo, retirada del mundo de los ruidos y de las prisas, con una cocina  ecológica de calidad. Cuando yo pasé allí unos días en el 97, habían conseguido establecer las bases de su visión. Se notaba que era un sitio especial, aunque todavía estaba por ver si iba a ser económicamente viable al mismo tiempo que se mantenían fieles a su visión.

El fin de semana pasado estuve allí otra vez. El proyecto ha madurado.  A juzgar por lo que se ve a simple vista, Jemma y Piers han demostrado que es posible ser fieles a una visión aunque el mercado no la entienda de principio, orientar todas las acciones para hacerla realidad y confiar en que el éxito llegará si se trabaja con ilusión para hacerlo realidad. Algunas de las cosas que les diferencian: no tienen televisión, no tienen recepción formal, al comienzo de la pista de siete km que lleva hasta la casa hay un letrero que indica que hotel y restaurante “sólo tras reserva”, el desayuno se toma en la cocina, han autolimitado su tamaño a 17 habitaciones para poder mantener la visión, … la lista sería larga.

Ver cómo ellos lo han conseguido me anima a seguir siendo fiel a mi visión de lo que la consultoría ha de ser aunque el mercado no siempre entienda lo que ofrecemos, incluso en los momentos en los que se hace presente la tentación de hacer concesiones para conseguir contratos jugosos.

Las dos veces que he estado en l Torre del Visco, en el 97 y en el 09, han sido importantes puntos de inflexión en mi vida.

Sílvia y yo hemos pasado el fin de semana pasado allí.  Nos hacía falta un retiro para reconectar en el silencioy los paseos compartidos tras este frenético primer año de mi vuelta a España. La Torre del Visco ha sido todo lo que promete en su visión: un lugar de descanso para el cuerpo y el alma. Tras este retiro, en contacto cada uno consigo mismo y el uno con el otro, hemos comenzado la cuenta atrás hacia nuestra boda en octubre.

La primera vez que estuve allí fué en el 97. Estaba de viaje con Benedikta Deym – Soden (entonces presidenta de la Asociación de Mediadores de Alemania) , Annie McKee (co-escritora con  David Goleman y Richard Boyatzis de varios libros de Inteligencia Emocional) , Eli Garbi (encargado de la formación interna en liderazgo en Pelephone Israel) y Shanta Coleman Derr (consultora en Florida, USA).

Era el viaje de fin de formación del equipo de prácticas de campo con el que trabajé durante la formación en Desarrollo de Organizaciones y Sistemas Internacionales con enfoque Gestalt Sistémico. La Torre del Visco fué el entorno perfecto para cimentar una íntima y sólida amistad entre los que habíamos trabajado juntos durante un año haciendo prácticas de campo en empresas y organizaciones en cinco países. Una amistad que se ha mantenido a través de las dificultades para encontrarnos por las distancias y los años. Allí se gestó, con la ayuda de los cuatro, el embrión de lo que hoy en día es mi visión de mi práctica profesional. Ahora que he llegado al punto en el que puedo enseñar lo que sé, voy a hacer lo posible para ofrecer cursos en la Torre del Visco.

Mi ilusión por la boda se refuerza porque Benedikta desde Alemania, Shanta desde Florida y quizás Eli desde Israel, vendrán a compartir ese momento con nosotros.