Codicia y confianza

por Eugenio Moliní

 “La codicia es buena, la codicia es correcta, la codicia funciona. La codicia en todas sus formas, ha sido el motor del desarrollo de la humanidad.” Esto dijo Gordon Gecko, personaje interpretado por Mikael Douglas en ”Wall Street”, película dirigida por Oliver Stone en 1987. Pasó la crisis de los 90 sin que la forma de hacer negocios cambiase ni un ápice. 20 años más tarde, ese mismo razonamiento ha provocado otra crisis de aún mayor envergadura. 

La codicia funciona en un clima de desconfianza entre personas, instituciones, clientes, suministradores y socios. Y este clima se crea a base de opacidad, desinformación, desempoderamiento, control, miedo y manipulación. Los que defienden la codicia como motor de desarrollo han demostrado que saben muy bien cómo hacerlo.

Yo creo en la confianza y la cooperación como motor del desarrollo. Los procesos participativos son mi herramienta para transformar en esta dirección el clima en el que nosotros y nuestros clientes hacemos negocios. 

Para que un proceso participativo funcione y sea productivo, ha de ser impulsado y promocionado por personas, organizaciones o empresas que despierten confianza y confíen en los participantes. Lo paradójico de la confianza es que sólo es posible crearla desde la confianza (o si no se confía, actuando como si se confiase). Parece complicado, pero es muy sencillo. Basta con tener el valor de seguir tres normas:

Decir la verdad. Cumplir las promesas que se hagan. Pedir perdón si no se han podido cumplir.