Consultores internos y externos

por Eugenio Moliní

En comentario a la entrada “Lealtad al espacio participativo” me escribe una seguidora del blog:

“Pienso que el esfuerzo en mantener este espacio de participación se torna más necesario aún como consultor interno o director de un proyecto, como es mi caso actualmente, en el que las fuerzas que me empujan a pertenecer al sistema cliente son más fuertes y se alían con mis ganas de pertenecer al sistema cliente por la energía dedicada a que el proyecto salga adelante.”

A lo que respondo que el papel del consultor interno tiene otras dificultades que el del consultor externo. Como bien dices. las lealtades son complejas para el consultor interno ya que tiene que perdurar dentro del sistema, impulsando el cambio y al mismo tiempo convivir día a día con las resistencias al mismo. En este sentido los consultores externos lo tenemos más fácil: hacemos nuestro trabajo y nos vamos. La dificultad proviene de que nuestro contacto con el sistema que nos contrata porque quiere cambiar es muy precario, aunque haya un contrato formal de por medio.

La ambivalencia sistémica al cambio contratado siempre tiene como chivo expiatorio favorito al consultor externo.

Los consultores internos y los externos intervenimos desde posiciones distintas, lo que nos permite hacer cosas distintas. Esta es la razón por la que los mejores procesos de cambio son aquellos en los que se da una colaboración muy estrecha entre consultores externos e internos.