Lealtad al espacio participativo

por Eugenio Moliní

La capacidad de controlar y manipular a las personas ha aumentado infinitamente. La literatura sobre gestión y dirección está plagada de recetas sobre cómo conseguir que las personas hagan lo que el jefe quiere, pensando que es lo mismo que ellos mismos quieren, sin que se paren a reflexionar sobre lo que en realidad quieren.

Para evitar caer en la tentación de manipular, me resulta imprescindible meditar a menudo sobre el sentido de mi trabajo, que consiste en abrir espacios en los que personas con diferentes especialidades, perspectivas, intereses, culturas, etc. puedan trabajar juntos para resolver problemas, alcanzar objetivos y crearse un futuro mejor. Mi lealtad es al espacio participativo, al diálogo entre las distintas personas, al trabajo en común.

A veces, en mitad de un proceso participativo empiezo a estar notablemente insatisfecho con mi trabajo. Mi insatisfacción tiene que ver, casi sin excepción, con que se ha producido una desviación de mi lealtad. La lealtad se me puede desviar en varias direcciones:

  • A veces encuentro que mis intervenciones están sólamente alineadas con el cliente, generalmente aquel que tiene el poder formal sobre el proceso. La tentación de hacerlo es muy fuerte todo el tiempo ya que, en definitiva, es el que me paga
  • Otras veces encuentro que mi lealtad se alinea con alguna de las voces participantes. Unas veces porque sé mucho del tema del que se está hablando y me quiero creer que una de las voces tiene más razón que las otras. Otras veces es porque siento solidaridad con la voz que hasta el momento ha estado más callada u oprimida.
  • A veces mi lealtad se alinea en demasía con los objetivos del proceso y deja de atender al espacio participativo en sí.

Independientemente de la dirección en la que mi lealtad se haya desviado, el efecto es que no estoy haciendo mi trabajo que consiste en mantener el espacio participativo abierto para que todos los presentes, independientemente de su nivel de poder, encuentren un camino común hacia el futuro deseado.