Dar malas noticias: dar espacio a la ira y el duelo

por Eugenio Moliní

Lo siguiente es aplicable a los procesos participativos en sistemas humanos en los que hay una instancia que tiene y se le reconoce (aunque sea a regañadientes) el poder la facultad de invitar a un proceso participativo y de definir las Condiciones de Contorno que le encuadran. Si esta instanca no existe, hay que aplicar un razonamiento y metodología de trabajo distinta.

Muy al principio en un proceso participativo hay que comunicar a los participantes las Condiciones de Contorno. Y esto lo tiene que hacer la persona con más poder formal que haya intervenido en la toma de decisiones. Si a priori se sabe que estas Condiciones de Contorno van a afectar negativamente a algunas personas o grupos de participantes, hay que diseñar la reunión con espacio para la ira y el duelo. También hay que entrenar a las personas con poder a estar presentes con transparencia y claridad ante las expresiones de ira y duelo, sean éstas objetivamente legítimas o no.

Todos los clientes a los que les hemos preguntado, sean personas de empresas privadas, administraciones locales u organismos internacionales tienden a evitar esas reuniones. Los más avezados no las evitan porque han desarrollado una coraza específica para este tipo de ocasiones y entran a saco en ellas.

Ni la evitación ni la coraza sirven si se quiere invitar a un proceso participativo genuino. Una de las condiciones necesarias para que las personas puedan elegir comprometerse en la búsqueda de soluciones dentro de las Condiciones de Contorno es que éstas sean comunicadas transparentemete, que las reacciones de ira y duelo sean expresadas en público, que sean escuchadas sin evitaciones por las personas que han tomado las decisiones y que no se argumente para convencerles de la equivocación de sus emociones y posturas. 

Para poder hacer esto conviene que las personas con poder formal hayan trabajado su liderazgo personal y que sean capaces de estar presentes y ser transparentes ante los ataques verbales de personas enfurecidas por las decisiones que han tomado.

Mañana facilitaremos una reunión de este tipo en una empresa que tiene que reducir plantilla al tiempo que introducir un plan de mejora de la productividad. Hemos trabajado mucho con el director general y su equipo directivo, que van a comunicar las malas noticias, y con el diseño de la reunión. Tiene todas las posibilidades de salir bien y de que en próximas reuniones los empleados y mandos intermedios participantes se comprometan en la búsqueda de soluciones. Para que esto suceda habrá también que trabajar el tema de los superviventes al despido y de los despedidos, pero de eso ya escribiré en otra ocasión.

Ya iré contando cómo ha ido en nuevas entradas en este Blog.