Participación tiene que estar enfocada en la tarea

por Eugenio Moliní

La participación en organizaciones y empresas tiene que estar enfocada en la tarea, no en las relaciones ni en las personas. La participación que no está enfocada en la tarea se convierte en sesiones de terapia, lo cual es otra cosa totalmente distinta que no debería tener lugar en una empresa u organización.

Los consultores organizacionales que vienen del mundo de la psicología y la terapia tienen la tendencia a trabajar enfocados en las relaciones y en las personas. Yo creo que por lo general (hay excepciones, pero de esas no quiero escribir aquí) es un error garrafal por dos razones:

  1. Dasde la perspectiva de los empleados, las actividadess en la empresa que están enfocadas en su persona o en sus relaciones son una transgresión ya que nadie les ha pedido permiso para ser sometidos a preguntas y ejercicios para aumentar su autoconocimiento, abrirse ante sus compañeros y jefes o ser más auténticos en su comunicación.
  2. Desde la perspectiva de los empleadores, la inversión no suele estar en proporción a los resultados.  La idea de que si nos conocemos mejor, tenemos mejores relaciones y nos comunicamos más abiertamente podremos trabajar mejor juntos no se ve corroborada en la práctica casi nunca. El efecto de mejorar en todos esos campos es que estaremos mejor juntos, pero no necesariamente que trabajaremos mejor juntos.

Lo que mi experiencia corrobora es que tanto los efectos salutogénicos (bienestar, satisfacción, mejora de la comunicación, etc.) como los resultados tangibles (mejoras en la productividad, ahorro de tiempo, mejores resultados, mejor uso de lo recursos, etc.)  son mayores si el proceso participativo está enfocado en la tarea.

Hay que cambiar el orden. De pensar que si estamos bien juntos trabajaremos mejor conviene pasar a pensar que si trabajamos bien juntos estaremos mejor.

Esto no significa que las actividades encaminadas a que las personas se conozcan a sí mismas, mejoren su comunicación y sean más auténticas no tengan su razón de ser.  Al contrario. Pero nadie ha de ser sometido a este tipo de actividades sin su consentimiento explícito. Y ¿Quién se atreve a decirle al jefe, que con toda su mejor intención ha contratado a un consultor para mejorar la autoestima de los empleados, que no quere participar? ¿ Quién es el consultor que se atreve a jugarse el jugoso contrato pereguntándole al cliente a) si la actividad es voluntaria para los empleados, b) si habrá consecuencias, explícitas o solapadas, para los empleados que decidan no participar?

Los empleadores compran la capacidad de hacer de las personas, no lo que son. Y este límite hay que respetarlo a rajatabla. Por el bien de la empresa y por el bien de los empleados. También por el bien del consultor.