Equipos fluidos y procesos participativos

por Eugenio Moliní

A menudo se me pregunta sobre la diferencia entre trabajar formando equipos y trabajar con procesos participativos. Los principios son los mismos. Las diferencias más importantes tienen que ver con la escala en dos ejes: el tamaño y el tiempo. 

Un equipo tiene que ser de entre 5 y 8 personas para ser funcional durante el tiempo que dure el proyecto. Si el equipo es más pequeño no tiene la suficiente diversidad como para ser creativo. Si es más grande aparecen las dinámicas de grupo grande y se cargan al equipo. Un equipo se puede formar ad-hoc y sólo para unas horas o para proyectos relativamente largos. Si el proyecto en el que el equipo trabaja se prolonga más allá de 18 meses se pierde el enfoque en la tarea, que es la razón de ser de los equipos. Además, los equipos suelen ser cerrados, aunque ocasionalmente entren personas con conocimientos o habilidades puntualmente necesarias para resolver algo. Si se quiere llevar proyectos más largos que 18 meses hay que pensar en otras formas de organización que los equipos fluidos. Hay por ahí mucho que se llama equipo pero que no lo es ni por asomo.

Un proceso participativo puede involucrar a cualquier cantidad de personas. El más grande con el que yo he trabajado ha sido de unas 300 personas, pero hay colegas que lo han hecho con varios miles. Todo es una cuestión de voluntad de los impulsores y de los recursos disponibles. Y el proceso puede ser relativamente corto: desde una reunión de consulta de unas horas, hasta unos meses de trabajo. Pasados los 12 meses suelen perder ímpetu y dirección. Los procesos participativos son típicamente abiertos, aunque se suele combinar reuniones abiertas con cerradas, dependiendo de las necesidades del proceso y de los resultados desados.

Las combinaciones posibles entre trabajo en equipos y procesos participativos son múltiples. En casi todos los encargos de diseño y facilitación de un proceso participativo tenemos que dedicar varias reuniones con el cliente que para que forme un equipo fluido cuya tarea sea el proceso participativo. En tiempo real durante una reunión participativa, solemos formar con los participantes equipos fluidos, enfocados en la tarea. En ocasiones, para poder formar un equipo fluido y enfocado a la tarea en una empresa, conviene hacer un proceso participativo que culmine en la formación del equipo.

Al fin y al cabo, se trata de los mismo en los dos casos: que una cantidad de personas con diferentes especialidades, intereses, necesidades, perspectivas, etc. trabajen juntas para resolver algún problema o crear un futuro mejor para los participantes.

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