Participación y caos

por Eugenio Moliní

Salgo de una sesión de coaching virtual por Skype con una persona que ha sido buscada por un cazacabezas para la Dirección General de una empresa de 2,5 millones de Euros de facturación.   Ya ha pasado el filtro del cazacabezas y está en la fase de entrevistas con los miembros del Consejo de Administración de la empresa en cuestión. Cuando habló de su ambición de gestionar abriendo la empresa a la participación de los mandos intermedios y empleados, la reacción fué que de eso ni hablar. Su mandato sería estructurar la empresa para que estuviera en las mejores condiciones cuando la crisis mengüe, no abrirla al caos.

Es una idea extendida que la participación y el caos van de la mano. Desde el punto de vista conceptual, si la participación y el caos van de la mano, sus opuestos también. Y es evidente que la no-participación y el orden no van de la mano. Más bien lo contrario. La mejor forma de caotizar una organización que funciona medianamente bien es intentar organizarla sin contar con aquellas personas que en ella trabajan.  Quizás incluso con algunos actores de fuera de la organización, pero eso ya es tema para otra entrada en este blog.

Mi experiencia es que la única forma de desarrollar una estructura organizacional sostenible, adaptiva a diferentes entornos y capaz de operar eficientemente en una realidad compleja es abriendo la organización a la participación de los actores dentro de unas Condiciones de Contorno que delimitan el espacio dentro del cual se invita a participar. Estas Condiciones de Contorno han de ser predefinidas por el nivel de jerarquía relevante en cada situación.

Es a menudo la resistencia de la jerarquía a explicitar las Condiciones de Contorno lo que se proyecta en el entorno y es percibido como Caos.