Los viejos profesores se van yendo. En memoria de Ed Nevis.
por Eugenio Moliní
Hace un año murió Claire Stratford, y escribí esta entrada recordando a mi muy querida profesora, que a mediados de los 90 se preocupaba por mi forma de entrar en faena con mis clientes (al toro por los cuernos) y mi afición a correr en los encierros. Poco antes de morir, en su último mensaje, me daba un último consejo:
Eugenio: sean toros o sean clientes, ni se te ocurra lidiarles ni correr delante de ellos.
El día 20/5, día en el cumplía los 85, murió Ed Nevis. Ed fue el pionero que sacó a la Terapia Gestalt de las consultas clínicas y los grupos terapéuticos, para aplicarla en ámbitos sociales, organizacionales y empresariales. Ed fundó el Gestalt Institute de Cleveland, y el Gestalt International Study Center. Puso en marcha el primer programa de formación en Gestalt Aplicada al Desarrollo de Organizaciones y Sistemas y el programa Internacional de Desarrollo de Organizaciones y Sistemas. Ha publicado libros y artículos muy innovadores en su día. Entre todo lo que escribió quiero destacar el libro básico del enfoque Gestalt aplicado a la consultoría: “Organizational Consulting. A Gestalt Approach”. 1987. Gardner Press, New York. Que yo sepa, nada de lo que ha escrito está traducido al castellano.
Las conversaciones que hemos mantenido él y yo a lo largo de los años, aunque pocas, han tenido un gran impacto en mi forma de trabajar. El tema que a los dos nos apasionaba era la tensión que ambos percibíamos como consultores entre, por una parte la tendencia a la rebeldía y por la otra la de acomodarnos al status quo.
La última vez que estuvimos juntos me hizo un comentario con tanto impacto que transformó mi forma de entender mi trabajo:
Eugenio: Tú que reivindicas el derecho a resistir, no se te olvide que el que resiste en realidad se está asistiendo a sí mismo para poder seguir siendo lo que es. Te recomiendo que cuando resistas algo o veas alguien resistiendo, te repitas este mantra: resistencia es asistencia.
En el 2006, con motivo de mis primeros pasos serios de organizar mis experiencias y conocimientos en un todo coherente (que está cuajando en lo que ahora llamo Participación Genuina) le mandé mis apuntes. Su contestación fue una muy añorada corroboración de que mi trabajo iba por un camino fructífero y me animó a seguir adelante:
Querido Eugenio:
¡Que bueno saber de ti y ver que no has perdido el coraje ni la rebeldía!. Y que estás desarrollando cosas muy interesantes.
La Terapia Gestalt comenzó siendo una filosofía y práctica rebelde. Era congruente con los tiempos que corrían en los años cincuenta y sesenta, cuando las fuerzas que querían un mundo más libre emergían con una fuerza agitadora importante. Como bien sabes, Paul Goodman, además de cofundador de la Terapia Gestalt junto con Fritz Perls, era un activista social y anarquista. En Cleveland éramos por entonces un movimiento casi clandestino porque los psicoanalistas querían controlarlo todo.
Con el crecimiento económico vino también el aumento de la legitimidad de la práctica profesional de la Gestalt (tanto la Terapia como el Desarrollo de Organizaciones) Poco a poco fuimos encontrando formas de ganarnos la vida trabajando con y para el poder establecido, con la esperanza de poder mantener la posición de introducir cambios sociales y organizacionales.
Hace 15 años que dejé de trabajar con grandes compañías. A veces pienso que habría podido influir más si hubiera sido más rebelde y creado mas problemas. De todas formas creo que he actuado como un agente de cambio, también cuando trabajaba con el poder establecido.
Mi padre fue un organizador sindical de los Teamster (sindicato de transportes en USA) cuando todavía trabajaban con caballos y carretas. Yo fui el primero de todos mis 15 primos y hermanos que pudo ir al instituto, en donde mis mejores amigos eran marxistas. Te recomiendo que leas el artículo que publiqué sobre esta época y el impacto que tuvo en el desarrollo de la Gestalt. Lo encontrarás en Gestalt Review, Volumen 1:2.
Espero que nos podamos ver pronto para tener una conversación detenida sobre el tema.
He mirado la presentación que me has mandado y me ha parecido muy interesante. Estoy de acuerdo contigo en que la mayoría de las organizaciones son insalubres, pero creo que eres demasiado duro al describirlas como sitios de deshumanización.
Das en el clavo con tu mensaje sobre los errores a los que lleva el no diferenciar entre las redes y otros tipos de organización. Tus ejemplos son magníficos. Te mandaré mas ejemplos. De hecho, en todas las organizaciones hay redes informales que a menudo son las que hacen el trabajo real, pero a la gente de arriba no les suelen gustar ya que no las pueden controlar.
Releyendo lo que he escrito, no te preocupes por el comentario sobre lo inhumano de las organizaciones. Puedo haber leído en tus afirmaciones algo más de que en realidad tú querías decir.
Un abrazo y hasta otra.
Adiós Ed, dejas una huella importante en todos los que hemos tenido el privilegio de ser tocados por tu sabiduría y calidez. Y como dice la tradición judía a la que perteneces, si un hombre muere el día de su cumpleaños no cabe duda de que ha sido un hombre bueno.
Hola Eugenio, he leído todos los temas que me has estado mandando y nunca había comentado algo sobre ellos. Y, en esta ocasión, al leer sobre la muerte de Ed Navis y en particular el título que diste a tu artículo LOS VIEJOS PROFESORES SE VAN YENDO, algo profundo se removío dentro de mí, y tomé conciencia de que habiendo estado activo en la consultoría organizacional desde los 70s muchos viejos profesores se han ido y nos han dejado sus obras, pero sobre todo tal como lo relatas en tu testimonio, han dejado una huella espiritual en nuestro ser y quizás este es el más valioso legado de ellos, que de una forma u otra estamos comprometidos a continuar . . . “seguir y seguir la huella . . .” como los versos de la canción. Un saludo cordial, desde Puebla, México.
Armando:
Gracias por tu cálido comentario. No se si tuviste el privilegio de conocer a Ed Nevis, pero por lo que escribes has tenido ocasión de conocer a profesores que han dejado en tí un impacto tan profundo como el que Ed dejó en mi. Entre nosotros (los que rondando los cincuenta-y-pocos años de edad levamos veinte-y-pico cobrando por el privilegio de aprender en las organizaciones de otros) y un obituario que nuestros alumnos escriban nos escriban cuando muramos, sólo está la generación de consultores que ronda los sesenta-y-pico y llevan treinta-y tantos haciendo lo mismo. Espero que la huella que dejemos sea mínimamente benigna y que algo digan bueno de nosotros.
Estoy intentando que me aprueben un taller en el congreso de la AATG que tendrá lugar en Puebla, México en el 2012. Si sale, me encantará tener ocasión de conocerte si al final voy.
Un saludo cordial desde el tren entre Girona y Barcelona, España.