El liderazgo en boga
por Eugenio Moliní
Basta con hacer una búsqueda por Google para darse cuenta de que el liderazgo es definido en general como la capacidad de influir en las personas para que hagan de buen grado lo que otros (el líder, el comité ejecutivo, etc) quieren que hagan.
En los talleres de formación que dirijo acostumbro a interesarme por las formas que los líderes presentes tienen de manejar el dilema ético que implica entender su liderazgo de esa forma. Al principio me sorprendía que casi ninguno de los líderes participantes veían el dilema inherente.
Inspirado por Einstein cuando decía que los problemas no tienen solución desde el paradigma que los creó, llegué a la conclusión de que los dilemas ni siquiera son visibles desde el punto de vista o la forma de entender el mundo que los ha creado.
Por lo tanto es imposible cambiar la forma de liderar sin antes aumentar la conciencia del paradigma que la ha hecho posible. Nuestro énfasis en la conciencia, en aumentar la capacidad de darse cuenta, desespera a aquellos que vienen a nuestros cursos con ánimo instrumental y que quieren aprender cómo usar la participación para que las personas hagan de aún mejor grado, incluso en los casos en los que vaya en contra de sus propios intereses, lo que el líder quiere que hagan.
Alguna que otra vez sí me he planteado la conciencia del paradigma que ha hecho posible la forma de liderazgo.
Creo que la principal cualidad del Líder es seguir a sus seguidores. Ha de saber qué es lo que éstos quieren. Ésa es la principal cualidad de un líder. Los seguidores le aprobarán o no.
Los seguidores hacen, deshacen y moldean al líder a su gusto. Todos tenemos los líderes que nos merecemos.
¿ABURRIDO DE TANTO LÍDER?
http://alex-elusodesimismo.blogspot.com/2009/08/aburrido-de-tanto-lider.html
Alejandro: no comparto la visión que planteas del líder como seguidor, aunque tampoco me parece mal. Simplemente no es la mía. Sí comparto lo que dices en la última frase, aunque yo la formulo de otro modo y la completo con otra polar: cada colectivo tiene los líderes que se merece y cada líder el colectivo que se merece. Gracias por tu comentario.
Muchas gracias Eugenio,
Aunque no compartas estoy muy satisfecho porque me has entendido. No me suele ocurrir cuando lo planteo en otras ocasiones.
También estoy de acuerdo con lo que comentas de que cada líder tiene el colectivo que se merece. Es una relación bidireccional. Si bien no sé qué me da que el peso “influenciador” del colectivo es mayor que el que le damos.
Por cierto, sería muy interesante analizar la figura del líder desde el punto de vista que a su vez es seguidor. Es decir, todo líder es a su vez seguidor de otro/s líder/es.
Un saludo,
Todos seguimos a alguien y nos sigue alguien. Un muy buen libro sobre el tema es el de Peter Block “Stewardship” Me alegra que te sientas entendido. Saludos cordiales y suerte en tu viaje.
Xavier: me despiertas la curiosidad por leer lo que estás escribiendo y dónde, y si no lo estás publicando, me encantará leerte cuando lo hagas. Aparte de eso, quiero decirte que el primer paso en todo desarrollo es darse cuenta de lo que uno está haciendo y de las premisas en las que uno basa lo que hace.
Hay que tener mucho valor para poco a poco ir desmarcándose del liderazgo en boga y desarrollar un estilo de liderazgo basado en la aceptación de que lo que nos hace seres humanos es nuestra capacidad de tomar decisiones autónomamente. El despertar a la conciencia de que el liderazgo que se en seña es esencialmente deshumanizador suele despertar un miedo atroz. Pero el miedo más profundo del líder mainstream no es a que la gente no haga lo que él quiere, sino a darse cuenta de que todos sus intentos de controlar y dirigir a las personas han sido en vano. Por mucho que se esfuercen las personas no renuncian a su humanidad: si no pueden tomar decisiones autónomamente, expresan su humanidad resistiendo.
La lectura de tu blog me ha dado la idea de escribir y compartir los muchos errores que he cometido en el ámbito profesional y de los que me he dado cuenta. Cada vez que leo una entrada tuya, me viene a la cabeza algún error mío. En cuanto a la entrada de hoy, sobre el liderazgo, aún recuerdo que, en una sesión de coaching contigo, dentro de la formación que sigo con el equipo que diriges, me di cuenta de que, con el pretexto de hacer que las personas del equipo al que yo pertenecía tuvieran un espacio de expresión y de participación, lo que pretendía, en realidad, era que hiciesen lo que yo quería, como yo quería, cuando yo quería, sin que se notase. Y todo por miedo. Miedo a la incertidumbre, miedo a no saber, miedo a confiar en la capacidad de autorregulación de las personas. Gracias, Eugenio, por tus luminosas reflexiones.
Xavier: me despiertas la curiosidad por leer lo que estás escribiendo y dónde, y si no lo estás publicando, me encantará leerte cuando lo hagas. Aparte de eso, quiero decirte que el primer paso en todo desarrollo es darse cuenta de lo que uno está haciendo y de las premisas en las que uno basa lo que hace.
Hay que tener mucho valor para poco a poco ir desmarcándose del liderazgo en boga y desarrollar un estilo de liderazgo basado en la aceptación de que lo que nos hace seres humanos es nuestra capacidad de tomar decisiones autónomamente. El despertar a la conciencia de que el liderazgo que se en seña es esencialmente deshumanizador suele despertar un miedo atroz. Pero el miedo más profundo del líder mainstream no es a que la gente no haga lo que él quiere, sino a darse cuenta de que todos sus intentos de controlar y dirigir a las personas han sido en vano. Por mucho que se esfuercen las personas no renuncian a su humanidad: si no pueden tomar decisiones autónomamente, expresan su humanidad resistiendo.